Sentirse ajeno a eso que llaman futbol

[…] simplemente es sentirse ajeno al balón de futbol, a la camiseta, a los colores, a la emoción, a la adrenalina de ver a un equipo jugar, todo a causa de los malos recuerdos que nos provoca. Y sé que hay más personas como yo, en especial hombres homosexuales; que así como en mi infancia, padecieron los estragos del bullying, la presión e incluso la obsesión de hacernos jugar futbol.

La ‘Gran Ciudad’ y la conquista de la libertad

Quisiera proponer esa idea de libertad, de emancipación en la Ciudad. Aquella que logramos alcanzar al conciliar esos dos mundos tan distintos: lo que fuimos antes y lo que hizo de nosotres la Gran Ciudad, o lo que nosotres hicimos de ella. Aquella libertad que tiene un sabor peculiar para cada persona (la mía sabe a paz). Aquella que es resultado de nuestro movimiento dialéctico en la lectura de nuestra propia historia.