El progreso en la evolución: a veces ser un Charmander está bien

Es muy fácil entenderlo para les persones que jugamos Pókemon. Charmander evoluciona a Charizard, un Pókemon más fuerte, más grande, más capaz. Una estructura evolutiva lineal y jerárquica, en donde claramente tener un Charizard era mucho mejor que tener un Charmander. Y es que Darwin evitó usar la palabra evolución justamente por esta misma razón: siempre rechazó explícitamente asociar la idea común de lo que hoy conocemos como evolución con cualquier noción de progreso. Pero, ¿por qué no deberíamos pensar en progreso cuando hablamos de evolución?

¿Por qué hasta los treinta años dejé de morderme el cuerpo?

En estos tiempos (donde cada año las cosas para el planeta parecen ir de mal en peor), la juventud está muy al tanto de esa emoción de querer estar-pero-no-estar, tanto que la depresión es un tópico en casi todas nuestras interacciones. La palabra desesperar, dijo David Foster Wallace en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, es ese “[…] extraño deseo de muerte combinado con una sensación apabullante de la muerte”. Querer tirarse por la borda, pero no caer en la nada, sino en lo más parecido que tenemos a la mano que es, en el caso de Foster Wallace, el mar.