Cambiar de capital

El 2 de septiembre de este año, el gobierno de Indonesia anunció que la ciudad de Yakarta dejaría de ser la capital de dicho país debido a diversos motivos, entre los cuales destaca la sobrepoblación, el aumento en los niveles del océano producto del calentamiento global y los devastadores terremotos que sufre la capital de manera recurrente debido a que dicha ciudad se encuentra cerca del anillo del fuego y fue fundada sobre suelo inestable, por lo cual los movimientos telúricos se potencializan y provocan daños que representan altos costos económicos y humanos. Debido a todo lo mencionado, el gobierno de Indonesia decidió que construiría una nueva ciudad desde cero en un terreno apto para albergar a su nueva capital.

Esta noticia nos hace reflexionar si en México pudiera ocurrir algo parecido, ya que, si bien la ciudad de México no se enfrenta directamente a la problemática del aumento en los niveles del océano, sí se enfrenta a problemas casi idénticos con respecto a la sobrepoblación y los terremotos, junto con otros problemas como la posibilidad de agotar sus fuentes de agua a mediano plazo como ya mencioné en la entrega pasada.

Según el censo del INEGI del año 2010, la población en la ciudad de México era de 8,851,000 habitantes. En el censo del 2020 se espera que la población de la ciudad de México llegue a la cifra de 9,000,000 de habitantes debido a que la muestra del año 2015 aproximó el número de habitantes en 8,920,000. Estos datos muestran una clara tendencia al alza en el número de habitantes de la ciudad y una saturación en su espacio, ya que aumenta la densidad de la población.

La Ciudad de México no fue pensada para albergar a dicha cantidad de personas, motivo por el cual se presentan problemas de saturación en los servicios de transporte y escasez de agua, entre otros. Los problemas de saturación en los servicios de transporte se podrían resolver con inversión para mejorar el servicio, pero debido a la creciente saturación, estas inversiones en los servicios se verían superadas rápidamente y cada vez sería más costoso mejorarlas. Es por eso por lo que vale la pena cuestionarse si no será mejor trasladar la capital a otro sitio y planificarla tomando en cuenta la población actual de la ciudad de México. Esto no quiere decir que todos los habitantes de la Ciudad de México se trasladen a la nueva capital, sino que la nueva capital eventualmente tendrá la misma población que la Ciudad de México e incluso mayor si la tendencia nacional del crecimiento de la población sigue en aumento como ha ocurrido en los últimos años, pese a que la tendencia comienza a desacelerarse y parece ser que se estabilizará en 2050 según las proyecciones del INEGI.

Por otra parte, tenemos la problemática de los terremotos en la Ciudad de México, que, si bien no se encuentra tan cerca de placas tectónicas como otras ciudades en la costa del Pacífico o el Golfo, sí padece con más crudeza los efectos de los terremotos a comparación de dichas ciudades debido al suelo inestable donde fue fundada.

Por último, tenemos el problema del agua, que a grandes rasgos podríamos resumirlo en que la ciudad depende únicamente de sistemas externos como el Cutzamala y pozos al interior de la ciudad debido a que los ríos propios de la ciudad han sido utilizados como drenaje, motivo por el cual la ciudad vive una crisis de falta de agua y parece ser que el futuro con respecto a ese tema no es nada alentador por motivos que explico con más detalle en mi artículo anterior.

Por otra parte, tenemos al Estado de México, del cual gran parte de su población se traslada diariamente a la Ciudad de México para trabajar o estudiar debido a su cercanía y la falta de oportunidades o servicios en dicha entidad. Esta situación contribuye a saturar los servicios de transporte de la capital, todo pese a las nuevas vías, ampliaciones y demás acciones pensadas para el traslado en automóvil, mas no en transporte público como el Metro, el cual se ha planteado construirlo de tal forma que comunique a ciertos municipios del estado de México con la ciudad, pero no ha sido posible construirlo en su totalidad debido a la falta de presupuesto y de voluntad política por parte de los dirigentes de la ciudad y del Estado de México.

Una vez que ya agotamos todos estos elementos vuelve a nosotros la duda: ¿Podrá la Ciudad de México dejar de ser la capital del país? Probablemente no, debido a la historia y la importancia que tiene desde diferentes perspectivas para todo el país. Si bien albergar a la población de la capital es cada vez más insostenible, eventualmente la Ciudad de México comenzará a expulsar a su propia población debido al alto costo de vida y la saturación de los servicios, lo cual ya está sucediendo. Por otra parte, lo que es más factible que suceda es que otras ciudades se desarrollen y generen condiciones y oportunidades que compitan con la Ciudad de México, como es el caso de Monterrey en Nuevo León o Guadalajara en Jalisco actualmente, solo por mencionar los más conocidos. Esta opción requiere de crear más y mejores alternativas a la Ciudad de México, lo cual es necesario para evitar así el colapso de la capital y otras ciudades que ya presentan síntomas de saturación.

 

 

Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *