Body Positive: Una reconciliación con nuestro cuerpo

 

Por Nelly Rincón (@Tiernanoche) Rosy Pérez (@rousrous)

 

Hablar de Body Positive, siempre es hablar de lo propio. Porque no puede haber nada más personal que reflexionar sobre el cuerpo. Ésta es una reflexión a dos voces, a dos cuerpos, a dos lonjas. En este espacio Nelly Rincón (diálogos en morado) y Rosy Pérez (diálogos en naranja) reflexionan sobre cómo la aceptación corporal, el orgullo gordo y el Body Positive (en adelante “BP” o “BoPo”) han impactado sus vidas. En cada párrafo expresan sus opiniones, que a veces coinciden y a veces no, sobre la importancia de amar el propio cuerpo y cómo ese amor transforma la manera en la que se relacionan consigo mismas y con el mundo.

¿Qué es el Body Positive?

Yo entiendo el BP como un movimiento individual y social que implica la aceptación (e idealmente) el amor al propio cuerpo, independientemente de cómo sea éste.

Body positive, como lo dice la palabra, significa tener una relación positiva con nuestro cuerpo, reconciliarnos con él, saber que sin importar como luce siempre es valioso y merecedor de amor, nuestro cuerpo y todos los cuerpos, buscando también cuestionar cuáles son los mensajes que nos manda la sociedad sobre los irreales e inalcanzables estándares de belleza que se espera cumplamos.

Para mí es muy importante utilizar la palabra reconciliación al momento de hablar del BP, porque es la realidad, tienes que perdonarte muchas cosas, hacer paces con tu cuerpo, dejar ir malos hábitos y aprender una manera completamente nueva y diferente de relacionarte con tu cuerpo.

¿Qué fue primero? ¿El Body Positive o el feminismo?

Mi camino en el Body Positive tiene como punto de partida el feminismo. Al principio, la aceptación corporal tenía la intención de plantarle la cara al patriarcado más que ser un espacio de amor a mi cuerpo. Era un acto de rebeldía y no un acto de sanación. La primera vez que leí el término “gordofobia” fue en un foro de feminismo donde se hablaba de la discriminación que sufrían las mujeres cuyos cuerpos eran clasificados como obesos. En estas páginas se discutía cómo las presiones estéticas eran mucho más fuertes sobre los cuerpos leídos como femeninos y cómo eso es un mecanismo de control patriarcal que nos hace estar perpetuamente persiguiendo ideales estéticos inalcanzables. En ese momento me propuse dejar de juzgar los cuerpos por cómo se veían, (yo que me creía tan deconstruida y de avanzada). Mirar los otros cuerpos con amor no fue una tarea difícil, sin proponérmelo ya lo hacía antes; pero poco tiempo después me di cuenta de que el cariño con el que veía otros cuerpos no se trasladaba al mío. Mi mayor acto de gordofobia fue hacia mí. Claro, habían sido años de condicionamiento, de comentarios bien intencionados, de hacerme sentir que la salud y la belleza estaban indefectiblemente relacionadas con mi peso. Desmontar esas ideas no ha sido un trabajo fácil, es un trabajo continuo. El feminismo me ayudó a amar los otros cuerpos y a empezar a amar el mío.

Para mí, vino primero el BoPo, pues llegó en un momento en el que yo ya no podía más con la guerra que había declarado en contra de mi cuerpo. Literalmente por azares del destino me topé en Instagram con la foto de una modelo de tallas grandes con un body de lencería y no podía creer su seguridad, la verdad la primera vez que vi esa imagen, me generó sentimientos encontrados, pues mi cerebro no podía procesar cómo una mujer talla 16, igual que yo, creía que podía ir por el mundo sintiéndose sexy. Sin embargo, al mismo tiempo, antes de que me diera cuenta ya la había guardado en mi celular, como quien tiene miedo de no volver a encontrarse una imagen así. A partir de ella conocí a muchas modelos más y mujeres de tallas grandes dedicadas al mundo de la moda. No sabía si quería verme como ellas, pero estaba completamente segura que quería sentirme como ellas,  mujeres que no sólo no permitían que su cuerpo las definiera, sino que lo amaban y lo habían vuelto su mayor herramienta.

Con el paso del tiempo, aprendí cada vez más del body positive, y entonces sentí que tenía que compartir esta experiencia, sabiendo que si gracias a eso al menos una persona sentía un poco de alivio, yo ya había logrado mi cometido. Empecé a escribir pequeños textos hablando de mis experiencias y reflexiones, y los publique en mis redes sociales. No saben lo grande que fue mi sorpresa, al darme cuenta que mis textos no sólo resonaban entre mis amigas con cuerpos no normados, sino también entre las conocidas que yo consideraba delgadas o con cuerpos dentro de la norma.

Fue entonces que entendí la razón por la que mujeres con todo tipo de cuerpos, inclusos los leídos como normales, se sentían identificadas con este movimiento; era porque en realidad lo más común es que la mayoría de nosotras tengamos una mala relación con nuestro físico. Fue justo ese momento en el que el que comprendí que el body positive tenía que ser traspasado por el feminismo, ya que a lo largo de la historia las normas de belleza han sido uno de los grandes mecanismos de control que se han impuesto sobre las mujeres y algo tiene que quedar muy claro: cuando una meta no está hecha para ser alcanzada, está hecha para que seamos controladas ¿Cuánta energía depositamos las mujeres en alcanzar estándares irreales de belleza?, nos enseñan a leer nuestro cuerpo como un problema por resolver, siempre perfectible.

¿Cómo cambió tu vida con el Body Positive?

Mi vida cambió desde que empecé con el body positive, mi percepción de la belleza cambió enormemente; mi manera de relacionarme conmigo, con el espejo, la manera en que me hablo y las cosas que me digo. Ahora utilizo ropa que antes ni me atrevía a usar, ya no someto a mi cuerpo a torturas, juicios o comentarios negativos. Ahora lo cuido por lo que hace por mí, no por cómo se ve. Ahora mi cuerpo no es un espacio de guerra, sino de revolución amorosa.

Cambió por completo la manera que tenía de relacionarme con mi cuerpo. Siempre he dicho que el primer paso en el Body Positive, es empezar a darnos cuenta de todos los vicios que tenemos, de la manera en la que nos hablamos. Al inicio es muy doloroso, pues tenemos discursos de odio tan arraigados en nuestro ser que no nos damos cuenta, nos paremos frente al espejos y nos destruimos ante él, aprendí que mis actos de día a día y la manera en la que me hablaba, tenían un impacto directo en cómo me sentía y en mi autoestima. El body positive me enseñó que muchas de las cosas horribles que “pensaba” de mí misma, en realidad habían sido heredadas por una sociedad dañina. Aprendí a verme con nuevos ojos, aprendí que si quería conocerme y apreciarme nunca podía lograrlo desde el rechazo. Una motivación negativa nunca iba a dar un resultado positivo.

¿Qué le dirías a alguien que no entiende el Body Positive?

En mi experiencia, algunas personas creen que el Body Positive promueve malos hábitos o fomenta que las personas “dejen de cuidarse”; me parece que no se ha escuchado con claridad el mensaje principal del BOPO “Amar tu cuerpo porque en él habitas” no entiendo por qué le pediríamos a alguien que se odie o que se desprecie. Incluso quienes quieren transformar su cuerpo quizá encuentren que hacerlo desde el amor lo hace mucho más fácil que hacerlo desde el odio o el desprecio.

Lo más importante es entender que el BoPo no promueve un estilo de vida, lo que busca lograr es que tengamos una nueva manera de relacionarnos con nuestro cuerpo que parta desde el amor. Eso no significa que no vas a cuidar tu salud o que no quieras cambiar nada de tu cuerpo, sino que la propuesta es que incluso si quieres lograr esto partas de un lugar del amor y no del odio. Además, creo que algo que no termina de quedar claro, es que todos, con hábitos saludables o nocivos para nuestra salud nos merecemos amarnos a nosotros mismos. La gente se obsesiona con que la obesidad es una enfermedad, me preguntó si también aconsejarían salir de otras enfermedades desde el odio.

Ilustración: Carol Rossetti.

¿Qué has dejado de hacer?

Dejé de hablar de otros cuerpos y del mío. Dejé de postergar las cosas que quiero hacer “hasta que sea tal talla”  “hasta que baje tantos kilos” Dejé de burlarme de mi propio cuerpo para evitar que otros lo hicieran antes que yo. Dejé de pensar que la manera en la que me veo define cómo me ven los demás. Dejé de tener miedo a tener una pareja que fuera “menos grande que yo”. Dejé de usar ropa que me oculte, dejé de pensar que los espacios para hacer ejercicio no son espacios para mí.

Tuve que quitarme muchas mañas y malos hábitos, en especial todas las que giraban alrededor de ver mi cuerpo y hablar mal de él, de acercarme a cada persona y prometerle que mañana iba a empezar la dieta. Empecé a cambiar la manera en la que me relacionaba conmigo misma, teniendo cuidado con las palabras que me decía, esforzarme por no decirme cerda, gorda, obesa, cada vez que pasaba enfrente de un espejo. Entendí que soy más que un cuerpo, pero que mi cuerpo, sin importar como se vea, siempre es hermoso y merecedor de amor. En pocas palabras, deje de sentir que tenía que pedir disculpar por existir, de creer que mi vida empezaría hasta después de que perdiera peso.

¿Qué le criticarías al BoPo?

Lo que le critico al BoPo es que se despolitice, que lo despojemos de su posibilidad de transformar no solo las realidades individuales sino también las experiencias sociales. Para mí es fundamental entender la aceptación corporal como un acto de rebeldía que puede ayudar a cambiar la forma en la que clasificamos las corporalidades.

Como bien dice Nelly, el BoPo pierde su cometido si se vuelve únicamente  acción individual, tiene que ser socializado. Esto no se trata sólo de mejorar tu autoestima, definitivamente es el primer paso, no podrás volver la lucha social hasta que no hayas hecho las paces contigo misma, pero hay que dejar siempre muy claro que aunque todos los tipos de cuerpo son bienvenidos en el BoPo, la marginalización de los cuerpos no normados es una realidad, es una opresión social y sistemática, y tenemos que luchar y exigir para que la gente con cuerpos no normados tenga acceso a los mismos derechos que la gente con cuerpos leídos como normales.

Una de las pláticas más recurrente que tenemos entre nosotras sobre el BoPo, gira alrededor de que éste no es un lugar al que llegar, sino un camino que recorrer. No encuentras un día el BoPo y te vuelves un maestro zen en total armonía con su cuerpo, sino que aprendes una nueva manera de vivir de la mano con él, es una la herramienta que te enseña una nueva manera de relacionarte con tu cuerpo y con todos los cuerpos, es un recorrido que durará toda la vida pero que valdrá la pena recorrer, los frutos de vivir una vida que parte desde el amor y la aceptación, son incontables.

Hoy por hoy, ni una de las dos podría decir que este es un tema en el que no nos haga falta crecer, siempre hay algo nuevo que aprender, siempre hay una herida que sanar, tenemos que darnos cuenta de que el odio que sentimos por nuestro cuerpo es algo aprendido socialmente. No sólo se trata de una cuestión individual si todo el tiempo estamos recibiendo de afuera exigencias de perfección, tenemos que tomar el body positive desde el feminismo y cuestionar a la sociedad, cuestionar los mensajes que los medios de comunicación nos mandan, cuestionarnos incluso a nosotros mismos cuando entre nuestras críticas reproducimos esos estándares de belleza inalcanzables. Necesitamos exigir que los mensajes sean otros, necesitamos que el cambio se dé no sólo en lo individual, sino también en lo colectivo, cuestionar a la sociedad para que sea diferente para las siguientes generaciones.

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

3 respuestas a «Body Positive: Una reconciliación con nuestro cuerpo»

  1. El definirse como una institucion social que promueve la libertad de que todos los seres humanos, sean felices como son y no como un sistema personal de aprobación autocomplaciente que elimina límites personales para dejarnos existir despreocupadamente en el libertinaje, eso es lo que hace su movimiento fabulosamente positivo.
    Creo que como el AA que desde un proceso colectivo cariñoso nos hace reconocernos con un problema y desde ahí pedonándonos y queriéndonos nos ayuda a salir adelante, el movimiento BoPo propone reconciliarnos con nuestro cuerpo y nos enseña a amarlo y nos alienta a cuidar nuestra salud integral (Bio-Psico-Social) previniendonos daños colaterales diferente a al que causan la estandarización social de muestras tallas y nos ayuda a cuidarnos para, sino evitar, si limitar las afectaciones crónico-degenerativas orgánicas que también nos hacen infelices. *Bravo*

  2. Me encantan las dos por claras e inteligentes! Abracé con enjundia el BoPo hace tiempo (no mucho) gracias en parte a mis dos extraordinarias hijas, que son tambien amigas de Nelly y Rosy!

  3. Me encantan las dos por claras e inteligentes! Abracé con enjundia el BoPo hace tiempo (no mucho) gracias en parte a mis dos extraordinarias hijas, que son tambien amigas de Nelly y Rosy!

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