Bi-sibilizando el rosa, morado y azul

Frida Soto Sandoval

Activista Promotora de DDHH

Estudiante Relaciones Internacionales

Universidad de Monterrey

 

Bisexualidad, la tercera letra de LGBT+, la de la bandera con rayas rosa, morado y azul, aunque me gustaría más nombrarla bajo el concepto de la activista y escritora bisexual Robyn Ochs:​

“La bisexualidad es la capacidad de sentir atracción romántica, afectiva y/o sexual por personas de más de un género/sexo […] no necesariamente al mismo tiempo […] no necesariamente de la misma manera […] no necesariamente en el mismo grado ni con la misma intensidad.”(Ochs, s,f)

Sin duda, en un mundo en el que se ven las cosas en blanco y negro, se vuelve un reto para las personas bisexuales expresar lo que son. Hasta el momento, hay mayor aceptación de la Comunidad LGBT+ que, si bien implica un progreso para su bienestar, aún se necesitan aumentar los esfuerzos para que todes en la comunidad sean aceptades. Lo que quiero decir es que prácticamente ahora ha quedado un nuevo blanco y negro tanto para la comunidad LGBT+ como las personas heterosexuales: eres gay/lesbiana o no lo eres. Lo anterior es la raíz de una lluvia de comentarios o reacciones bifóbicas al cuestionar en cuál lado entramos.

En mi experiencia personal, esa perspectiva de las cosas hizo más complicado mi proceso para salir del clóset​ (o caja de herramientas como se nos dice a algunas mujeres bisexuales). Primero que nada, me presento: Hola, soy Frida Soto, tengo 18 años y soy bisexual. Desde que tenía 13 años, comencé a percatarme que sentía cierta atracción por las mujeres, que “naturalmente” trataba de bloquear de mi cabeza cada que venía aquella idea, y esfumaba pensando en mi atracción por noviazgos con hombres. No comprendía mi atracción por ambos sexos, pero sí reconocía que me gustaban las mujeres, ya que una vez soñé que besaba a una de mis amigas y me admití a mí misma que fue una experiencia grata. Bajo el estigma de que o eres hetero u homosexual y como jamás (hasta la fecha) había tenido una relación con una mujer, inmediatamente seguí puntualizando que era heterosexual. Parte de mis pensamientos consistían en que era imposible que me gustaran las mujeres, que era malo que me gustaran ambos y evadía todo considerando que solo me parecían lindas y nada más. Para colmo, en ningún momento se me dio información sobre la comunidad LGBT+, únicamente los comentarios silenciosos. En fin, mi heterosexualidad se cayó cuando por suerte me uní a un grupo de chicas y chicos de diferentes edades donde la mayoría formaba parte de LGBT+. Por primera vez en 17 años estaba conociendo todo sobre la comunidad y entendí que como yo había más personas que se identificaban con la letra B, Bisexualidad.

Parte de mis cuestionamientos eran: Si tuviera la oportunidad de salir con una mujer ¿Lo haría? Si pudiera besar a una mujer ¿Lo haría? Finalmente, en todas confirmé que sí. Que sí me gustaba y que no tenía nada de malo, que no tenía que salir tampoco forzosamente con una mujer para afirmar mi bisexualidad. Sabía que era bisexual y que me dejaría guiar por el rumbo amoroso que la vida me pusiera. Es ahí como descubrí el color rosa de ser bisexual. Para mi sorpresa, las y los bisexuales somos los que más salimos del clóset​ en múltiples ocasiones, no solo con nosotros mismos, sino que con nuestros padres y futuras parejas. Aquí me topé con el color azul de la bisexualidad. Comentarios relacionados a hacer tríos, que remarco no hay nada de malo en los tríos, pero no necesariamente porque seas bisexual quieres tríos. También sobre que somos infieles; desagradables porque consideran que nos atraen todas las personas (considero que este último es uno de los comentarios más hirientes para la comunidad bisexual). Que estamos confundidas y confundidos y que, al ser una mujer bisexual, claro que añadimos hombres diciendo que besara a una mujer enfrente de ellos para su placer. Eso por parte de personas heterosexuales, porque cuando llegaba con ciertos miembros de la comunidad LGBT+ era tener que explicar que sí era bisexual a pesar de no salir con ninguna mujer. Deduje el por qué a las bisexuales nos decían “invisibles”, no solo por la división de ambos grupos, sino que incluso para mí misma yo era invisible y pude haberme mantenido mucho tiempo siendo invisible si alguien no me decía que existía.

Al paso en que me aceptaba, fui comprendiendo que aceptar que era bisexual me liberó. Esto debido a que se nos ha enseñado a temer y odiar lo diferente, pero lo distinto es en realidad especial. Así inicia lo morado, pues hay muchas cosas divertidas entorno a la bisexualidad que fui descubriendo en el trayecto. Un ejemplo de ello es que existe una página web llamada bi.org o Bisexual Resource Center donde puedes aclarar tus dudas sobre la bisexualidad. Al mismo tiempo, puedes identificarte con la comunidad bi desde similitudes graciosas como 10 Cosas de la Cultura Bisexual, que siendo honesta sí cumplo todas. Simultáneamente, la comunidad bisexual reconoce lo complejo que es aceptarlo y han creado todo tipo de contenidos para bi-sibilizar, desde lo más serio hasta lo más creativo y extravagante. Creo firmemente que la mejor manera de hacer que las mujeres bisexuales puedan aceptarse, es mostrando cada vez más que existimos, que estamos en todas partes y que somos una red de apoyo.

Por último, adjunto un par de canciones entorno a las mujeres bisexuales:

I’m bisexual – a coming out song! | dodie (ad)

Cariño – Bisexual

Bisexual Anthem- By Domo Wilson (Official Music Video)

Referencias:

Advocates for Youth. (s,f). Creo que soy bisexual. Recuperado de: https://advocatesforyouth.org/wp-content/uploads/2019/06/ITIMB-Bisexual-Pansexua l-spanish-translation.pdf

Organización de las Naciones Unidas. (s,f). Bisexual. Recuperado de:

https://www.unfe.org/wp-content/uploads/2018/09/Bisexual-visibility_spanish.pdf Wilber, J. (2019). 10 Things That Are Bisexual Culture. Paired Life. Recuperado de: http://www.felgtb.org/temas/bisexualidad/2016bisexual​

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