Bi-olencia

Hace unos meses, durante el mes del orgullo LGBT+, escribí un artículo aquí mismo en el que hablaba de mi experiencia como hombre bisexual. Hoy, quiero escribir del contexto que vivimos las personas bisexuales y de cómo la violencia que nos atraviesa es igual o más invisible que nuestra propia existencia.

 Las personas bisexuales somos dobles infractoras de la norma, es decir, la violencia que nos atraviesa viene de los espacios tanto hegemónicos heterosexuales, como también de disidencias homosexuales y lesbianas. Sin embargo, no es la fotografía completa. 

El estatus es más grave y alarmante. La situación y realidad de las personas bisexuales en América y el mundo, se desconoce. No está siendo documentada. No hay datos. No hay números. No hay vivencias registradas. Al menos, no las suficientes. Únicamente en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, Países Bajos y Sudáfrica se han realizado algunos censos y registros. Sin embargo, muy superficiales, insuficientes y con más encuestas que recopilaciones integrales que nos puedan brindar datos duros sobre la situación de las personas bisexuales en el mundo.

Ha sido la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su informe Violencia contra Personas LGBTI en América, que ha señalado la violencia contra personas bisexuales como la más difícil de documentar. Esto, porque la violencia contra estas personas suele ejercerse porque son percibidas como homosexuales o lesbianas. Como consecuencia, resultamos invisibles para fines estadísticos.

Esto es alarmante porque la «invisibilidad estadística» (como la refiere la CIDH), resulta en la inexistencia de políticas públicas enfocadas en atender las violaciones a derechos humanos de las personas bisexuales y en ignorar las violencias que atraviesan a una minoría históricamente discriminada

En la primera preconferencia bisexual realizada el 29 de noviembre de 2016 en el marco de la conferencia mundial de La Asociación Internacional de Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA); se estableció una agenda de acción en la que activistas bisexuales detallaron el estado actual de las personas Bisexuales en los cinco continentes. Esto resultó en un documento titulado: La promoción y la protección de los derechos humanos de las personas bisexuales. Desafíos y oportunidades. 

De dicho documento, me llama la atención la situación en el contexto asiático. Es ahí donde las personas LGBT+ se ven obligadas a huir de sus países y buscar asilo en Turquía. Sin embargo, las personas bisexuales provenientes de Irán, Afganistán o Irak que intentan pedir asilo, son consideradas “falsos homosexuales” que no merecen los mismos derechos que los homosexuales y las personas trans.

Día de la visibilidad bisexual
vía Allure.com

Todos los países, con sus enfoques y respectivas excepciones, coincidieron en que la población bisexual tiene graves afectaciones en su derecho a la salud y vivienda, altos índices de depresión y suicidio, discriminación en espacios escolares y laborales, falta de información sobre su situación de derechos humanos como consecuencia de la poca aceptación de las personas bisexuales y la insistencia en asumirla como una fase, confusión o moda. 

No reconocen nuestros derechos humanos como personas bisexuales porque nunca se habla, documenta, legisla y estipula políticas públicas con enfoques específicos en atender nuestras necesidades. Si no nos cuentan, no existimos y si no nos escuchan, nos borran.

Es importante entender que las personas bisexuales tenemos realidades específicas. No se puede hablar de homofobia y lesbofobia como sinónimos de bifobia. Nuestras experiencias son distintas en muchos sentidos, y el primer paso para trabajar en las violencias que nos atraviesan es dejando de homogeneizar nuestras vivencias y experiencias con las de las demás disidencias. Somos parte de la comunidad LGBT+, pero deben dejar de incluirnos en las conversaciones de violencias o políticas públicas como si fuéramos lo mismo, porque además de borrarnos, alimenta la propagada y falsa idea de que somos homosexuales o lesbianas. 

Nuestra realidad como personas bisexuales es desconocida, o documentada erróneamente en el paraguas de homosexuales y lesbianas, porque al estar con personas de nuestro género, nos coloca automáticamente en esas categorías estadísticas. Nuestra realidad no está siendo documentada y es así como nuestra experiencia sigue a la sombra. Nos violentan y nadie se entera. Nadie se ocupa. Nadie se indigna. 

En Estados Unidos el 40% de las personas bisexuales ha considerado suicidarse en comparación con el 8.5% de heterosexuales y 27% de homosexuales. Quisiera darles más información. Quisiera hablarles de México, Latinoamérica o el mundo; pero no hay datos suficientes. 

Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

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