The Rise of the Bedroom Producer

Dicen que cuando pierdes un sentido, los otros se vuelven más agudos, es un proceso natural de adaptación del ser humano. Cuando una persona pierde por alguna razón el sentido de la vista, sus otros sentidos compensan la pérdida hasta el punto en el que puede vivir con ella.  

Mi nombre es Sebastián Li Causi, vivo en la Ciudad de México y estudio Ingeniería en Producción Musical en el Tecnológico de Monterrey. Soy músico, compositor y productor. Durante el día resuelvo ecuaciones y en la noche hago música desde mi cuarto, donde tengo mi propio estudio.

El último término que me atribuí, productor, es un término que ha evolucionado en los últimos años con los avances tecnológicos de nuestra era. En la vieja escuela, un productor era aquel que se encargaba de lograr que las cosas se hicieran. Conseguía a los músicos, trataba con los compositores y arreglistas, estaba dentro de las sesiones de grabación y mezcla dirigiendo y asegurándose de que todo saliera a la perfección y hasta acordaba tratos con las grandes disqueras para su distribución, venta y reparto de regalías. Hoy ese término ha cambiado ante un oleaje de creatividad impulsado por la tecnología: todo lo hace la misma persona. A esto me refiero con que el mismo individuo es el músico, el ingeniero de grabación y mezcla, el arreglista, el publicista y hasta el estratega de marketing. Estoy hablando de un bedroom producer.

Haremos un paréntesis acá para contar mi historia personal y entrar un poco en contexto. Hace algunos años, mientras me encontraba viviendo en el noroeste de Francia y la solitud me invadió. Vivía con una familia que, a pesar de sus buenas intenciones, no lograba incluirme a causa de mis diferencias culturales. Mi ritmo de vida cambió; de ser un adolescente sobre estimulado viniendo de una ciudad de más de un millón de habitantes y con una personalidad muy extrovertida (y latina), tuve que pasar a ser el estudiante extranjero con manías extrañas como dormirse después de las 10 de la noche y comer a destiempo. Suenan como pequeños detalles sin significado alguno, pero que a la larga pesan, tanto para un lado como del otro. Si te fuiste de intercambio durante tu adolescencia, probablemente podrás relacionarte con lo que estoy diciendo.

Dentro de mi pequeño pueblo de diez mil habitantes tuve que buscar maneras de matar el mis tardes. Me adapté bien a la escuela, hice muchos amigos, pero después de las 16:00 horas solo había dos cosas que hacer: deporte o ver televisión. Evidentemente me fui por la primera. Si hay una cosa de la que no me puedo quejar era del increíble bosque que me rodeaba. Tomaba mi celular y mis audífonos y salía por horas a correr, a investigar, a perderme. Vivía en un relativo silencio con mi entorno, la mayoría de mis conversaciones eran banales algo a lo que no estaba acostumbrado dentro de mi entorno familiar en México. Eran dentro de esas horas de trote en el bosque donde tenía una verdadera conversación, una conversación conmigo mismo y con la música que escuchaba. Siempre había sido cercano con la música, pero nunca tan cercano como en ese momento. Me quitaron un sentido y los otros respondieron ante la ausencia.

Aquí les dejo una playlist de aquellos tiempos. La arme durante un viaje de ski a los Pirineos:

Hubo un momento que lo cambió todo. Alguna tarde en la que me quedé en casa, encontré un video de uno de mis artistas favoritos en ese momento: Flume. Seguramente lo conoces por su remix de You & Me de Disclosure o Drop The Game con Chet Faker. Flume escribió su primer álbum desde su cuarto, usando un par de audífonos, unos cuantos controladores y su laptop.  Recuerdo haber visto ese video en el que deba un recorrido dentro de su dormitorio y mostraba lo que usaba. Aquel se convirtió en mi biblia.

Por los siguientes tres años me he dedicado a aprender. Entendí que no necesitaba el mejor equipo sino el que más se adaptara a mis necesidades. También comprendí que no era una cuestión de quién tiene más sino de cómo lo utilizas. Había que salirse de la zona de confort y empezar simple. Si me conoces sabes que durante mi último año en Mérida me pasaba las tardes de fin de semana en cafés de la ciudad con mi laptop y mis audífonos. Aquellos loops se convirtieron en beats que a la vez se transformaron en canciones y que hoy están ahí afuera. Empezando simple y dando un paso a la vez. Hoy doy talleres de producción, soy embajador de Ableton Live para todo el sistema del Tecnológico de Monterrey y colaboro con grupos y artistas de todo tipo de géneros. Saqué mi primer EP hace unos cuantos meses y estoy trabajando en nuevo material mucho más maduro y sofisticado, siempre aprendiendo. Todo desde mi cuarto, con un par de monitores, una interfaz y mucho café. Todo gracias a un video.

Cerramos este paréntesis que sirve como introducción para una columna quincenal que espero escribir a partir de ahora y de paso les pongo algunas recomendaciones personales. Si te interesa la producción y la parte creativa de hacer música puedes escribirme a mi correo personal: sebastianlicausi@gmail.com.

Tame Impala – Borderline

Ya lo conocemos, es un genio, no hay nada más que decir. Pero si podemos saborear este single que sacó hace un mes. Un pequeño sneak peak al álbum que seguramente sacará a finales de este año. We love you Kevin.

Fonkynson – Aquarelle

Para los amantes del french house. “A song to pump you up on your way to la peda”. Fonkynson es un productor francés con corrientes techno y de drum n’bass.

Point Point – F+L

Un híbrido entre la electrónica y lo orgánico. Sus cuerdas orquestales setean el ambiente para lo que es un pedazo de canción.

Rone, John Stanier, Bryce Dessner – Lou

El arte del sampling. Una pequeña grabación bizarra probablemente echa en un celular se convierte en la base para una pieza épica que combina una batería rockera con sintetizadores monumentales.

Estudiante de Ingeniería del Tecnológico de Monterrey. Resuelvo problemas de matemáticas durante el día y escribo música durante la noche. Mi dieta se basa principalmente de atún enlatado y café. Público música bajo el nombre Kauss.

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