Vivamos y amemos mientras tanto

Me di cuenta de que, […] quiero honrar tanto como pueda las vidas que hoy me rodean y conforman; honrar a mi mamá con los alcatraces que tanto le encantan; honrar a mi novio con muchísimo pan; honrar a mi Nala con los paseos más largos que me sean posibles; honrar a las personas que tengo lejos con un mensajito que les recuerde que las amo; honrar a mis amigas tomando el café o té favorito juntas; honrar a cada ser que está en mi vida con el lenguaje de amor que mayor comodidad y seguridad le genere, dentro de los recursos que me sean posibles; y, también, honrar mi vida con todo el cuidado, paciencia y comprensión que pueda.

Yo pensaba que el enamoramiento estaba sobrevalorado, hasta que me enamoré bien bonito

Ante este mundo que impone tanto caos y que está lleno de injusticias, ante este sistema que tergiversa al cariño con violencia y ante mí misma que conozco a la ansiedad y al dolor de frente, la mayor declaración de amor que puedo hacer es que, cuando pienso en la persona de la que estoy enamorada —cuando estoy con él y cuando me recuerdo habitante de nuestra relación— mi cerebro, mente y cuerpo se sienten en paz y, sobre todo, a salvo.