Antes de ser hueco, soy indio

Por Edizon Cumes (Twitter: @soydelfuego e Instagram: edizoncumes )

Algunas veces escribimos desde el amor y la ternura, otras veces desde la rabia y el miedo, hoy escribo desde el corazón, con todos estos sentimientos mezclados. Podría hablar solo desde el amor y la ternura, pero caería en una romantización de mí y de mis realidades, y si escribo desde la rabia y el miedo, anularía el amor y la ternura que he encontrado en mis caminos.

Cuando nombro el dolor, también señalo las heridas que aun están abiertas y que quiero sanar, pero esas heridas no las puedo sanar si lo que las causa esta aquí, conmigo; allá en mi pueblo y con mi familia, ¡aun lastima y duele la herida colonial! Tan fácil que es señalar el dolor y caer en una revictimización, lo que no es fácil es escribir todo lo que siento, porque ni yo sé como describir con unas cuantas letras unidas muchos de los sentimientos que tengo mezclados.

Vengo de un gran linaje de mujeres y hombres kaqchikeles que siguen resistiendo desde su cuerpo, el territorio, la indumentaria y la lengua. Nací y crecí en territorio Maya Kaqchikel, en un pueblo fuerte que resistió y sigue resistiendo a las múltiples formas de violencia para aniquilar nuestras identidades y, con nuestras identidades, nuestra propia existencia.

Crecí rodeado de mujeres mayas, mis abuelas y mi mama; crecí en su cocina, entre sus aves de corral y el constante calor de su comal; crecí entre relatos familiares, historias de miedo, y relatos del genocidio que atravesaron a la mayor parte de familias indígenas en Guatemala. Entonces, cuando pienso en mí y en mi identidad, una pregunta retumba en mi cabeza, “¿Quién Soy?”, esa pregunta nunca me la termino de responder, porque para mí, la identidad no es lineal o unilateral, es una mezcla de realidades e identidades que me anteceden, de violencias ejecutadas en mi territorio, de violencias que siguen marcando y golpeando la dirección de nuestras identidades, pero también soy el territorio encarnado, soy del fuego, de la sabiduría, el amor y la ternura de mis pares, de mis abuelas y abuelos que resistieron y que siguen resistiendo.

En repetidas ocasiones me han pedido hablar sobre mi orientación sexual, pero siempre me niego porque es bien difícil nombrar realidades desde cuerpos no hegemónicos, cuerpos racializados, en donde pareciera que una identidad anula la otra, pero acá les voy.

Creo importante nombrar y cuestionar esas identidades que tratan de anular la nuestra, esos otros espacios “diversos” con colores bonitos que siempre son mas cómodos para los hombres, para los blancos y para los cuerpos que se exigen ser occidentales, esos espacios en donde los procesos de colonización y la homogeneización no son cuestionados porque también nos quieren con identidades blancas, hegemónicas y de belleza occidental, nos quieren con un cuerpo, con un color de piel, y con un lenguaje especifico, porque las personas indias, prietas y negras siguen incomodando. Es importante mencionar que, mientras estos espacios no se cuestionen su racismo y su clasismo, seguirán desplazando nuestras identidades como lo ha hecho el proyecto estado nación, que sigue anulando identidades que ya habitaban estos territorios.

Hoy me reconozco y me nombro desde mi territorio, desde mis pares, desde mis iguales, desde las mujeres mayas de mi familia, desde Sucely Puluc, B´alam, y Nancy, mayas rebeldes que me abrazan, personas prietas y negras que resisten; hoy me reconozco indio, antes que hueco, porque tuve que abrazar esa palabra que me golpeaba, porque cuando salí de mi territorio y llegué a la ciudad me di cuenta que mi acento, mi piel, mi cara, y mi cuerpo, aún no caben en los colores del arcoíris; pero también me reconozco y estoy con esos huecos, jotos, locas, travestis, personas feas, prietas, negras, indias, vestidas, que no caben en la estética ni en la belleza occidental, que se niegan a ser blancas, que siguen cuestionando la violencia en nuestros territorios, que siguen incomodando al sistema, que se oponen al capitalismo rosa y lo cuestionan dentro de las luchas; estoy con las que siguen denunciando el racismo y el clasismo; estoy con las que creen en un espacio en donde nuestras diferencias e identidades no sean una pieza política para llegar a una falsa inclusión o llenar la cuota; estoy con las que desde el amor y la ternura construyen espacios seguros que abrazan nuestras identidades, porque yo no abogo por la igualdad  sino por el respeto a nuestras diferencias, hoy me reconozco indio rebelde porque esta lucha se hereda y la fuerza para continuarla también.

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *