Anomalisa: la belleza de lo diferente

A pesar de admirar un montón el stop motion nunca me he considerado fan de esta animación, y creo que tiene que ver con un gusto propio más que con cualquier otra cosa. Ahora, si me dijeran que existe una película con este formato y que además tiene influencias surrealistas probablemente pasaría desde un inició. Sin embargo, en 2015 vi una película con estas dos características y que cambió aquellos paradigmas.

Anomalisa está dirigida por Charlie Kaufman y codirigida por Duke Johnson. Tal vez el nombre de Charlie Kaufman es el que resulta más familiar, ya que en 2004 fue quien escribió el guión de “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos“, película aclamada por la crítica y que dio uno de esos extraños casos donde el nombre de un guionista de cine se vuelve famoso. Y es que no es para menos, Kaufman tiene una forma muy especial de reflejar los pensamientos y sentimientos de la naturaleza humana, y para Anomalisa, lo hizo de nuevo.

Esta película tiene como protagonista a Michael Stone, un famoso escritor y orador especializado en servicio al cliente y quién dedica su vida a motivar a los demás. Ya por la descripción suena a un hombre entusiasta y dotado habilidades sociales, aunque en realidad, en la historia conocemos a alguien muy diferente. Michael atraviesa una fuerte crisis de vida. Su ritmo de constantes vuelos y habitaciones de hotel se ha vuelto gris y todo a su al rededor se ve igual. Ha olvidado cómo relacionarse, perdió su propósito.

Kaufman retrata esta monotonía por medio de una metáfora. Todas las personas al rededor de Charlie tienen el mismo rostro y voz, inclusive su propia esposa e hijo. Vemos el mundo a través de sus ojos, y a pesar de que cada personaje está ahí vestido diferente, todos lucen igual para él.

Esto cambia para Charlie cuando en unos de sus viajes conoce a Lisa. Lisa es diferente. Ella no suena ni se ve como los demás. Tiene una voz, aspecto y personalidad que la hacen especial

¿Qué tiene esa mujer que no es como el resto? Charlie hace lo posible para acercarse a ella e iniciar una aventura. Pronto se envuelven en relación llena de emoción e intimidad. Se vuelve una anomalía, una “anomalisa”.

Aunque lo suene, esta película no es sobre una historia de amor. En realidad, es lo opuesto a eso. Es la individualidad y soledad de un hombre tratando de encontrar sentido a su vida. Es una historia dirigida a un público adulto y que apela a la introspección. Está contada de una manera simple pero profunda, incomodando y llevando a un cuestionamiento sobre la existencia. Aún, teniendo figuras de plastilina, el guión hace que la película se siente más humana que muchas, y la edición, animación y música están igual de bien logradas.

Me sentí muy sorprendido con lo atractiva que me resultó pero agradezco haber visto algo diferente. Fue algo que para mí, también resultó una anomalia. Es una buena película para ver con la mente abierta y ejercitar la reflexión. Es un trabajo fiel a la esencia de Kaufman y vale la pena ser vista.

 

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

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