AMLO vs. Sociedad Civil

“Le tengo mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil o iniciativas independientes”

-Andrés Manuel López Obrador

Exceptuando el lunes 31 de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha ofrecido diariamente conferencias matutinas de aproximadamente 80 minutos cada una. A pesar de ser el medio de comunicación empleado por el presidente, estas han carecido de organización, de los y las titulares de las Secretarías a los que les conciernen los temas o su uso de la voz y, además, en ellas se ha criticado a expresidentes, Organismos Constitucionales Autónomos, la prensa, empresarios y en las pasadas semanas a “las organizaciones de la llamada sociedad civil”, en palabras del presidente.

De acuerdo con datos de Animal Político, en las primeras 57 conferencias matutinas, AMLO ha mencionado “sociedad civil” en 32 ocasiones. Las primeras tres ocasiones que lo hizo fue de forma neutra a positiva y en las siguientes 29 descalificándolas.

El presidente ha utilizado las conferencias como medio inquisitivo para embestir a sus adversarios y despotricar contra lo que no está de acuerdo, y esta vez ha sido contra la sociedad civil. Los ha declarado “fifís” que sirven a la mafia del poder, que son conservadores, que sirven a la oligarquía y que, aunque se auto nominen independientes, no lo son. Las conferencias mañaneras en las que el presidente hace mención de ella han sido un atropello y una muestra de ignorancia sobre el papel que han tenido en la vida pública y política de México. De sus épocas en campaña a la fecha, ha mantenido un discurso negativo y generalizado en contra de las OSC (Organizaciones de la Sociedad Civil), sin embargo, esto ha incrementado con el lanzamiento de su plan “Programas Integrales de Bienestar”.

AMLO decidió parar los apoyos a las OSC ya que pretende “acabar” con la intermediación que ha originado discrecionalidad, opacidad y corrupción y ahora todos los apoyos se entregarán de forma directa a los beneficiarios, violando así leyes mexicanas y poniendo en riesgo la vida de las personas beneficiadas

Se detuvieron los apoyos a los refugios que atendían a mujeres y niños en extrema violencia, a las estancias infantiles y a las organizaciones que se encargan de la atención, tratamiento y detección de VIH.

El presidente ha recurrido a las falacias y a la generalización para denostar y descalificar a las OSC en todas las esferas públicas en las que se desenvuelven, todas han sido envueltas en un mismo periódico y arrojadas a la opinión pública con menosprecio y desdén. Como en varios aspectos del presente gobierno, pareciera que no existe un análisis y estudio sobre las decisiones que se toman, y en este caso no lo hay sobre cada una de las OSC a las que se les retira el apoyo, sobre sus miembros, su función y el sector que benefician, incluso de otras que no reciben el presupuesto pero fungen como contrapeso importante para velar por los derechos humanos y el atropello político del que muchas veces pudiéramos ser víctimas.

El presidente ha cometido el error de politizar a los miembros de la sociedad civil, desprestigiarlos con etiquetas de “fifís”, “falsa izquierda” o de conservadores”. Las OSC no tienen una inclinación política, desarrollan una tarea, desenvuelven un papel, persiguen un objetivo y resuelven problemáticas.

Destaco parcialmente de esta administración la capacidad de retractarse y replantear la estrategia, sin embargo, esto se hace después de un estruendoso eco de exigencias de la misma sociedad civil que no está dando marcha atrás. Me parece importante que el gobierno se retracte y decida mantener los apoyos después del escándalo que se genera, pero ¿por qué llegar a eso? Mejor se deberían evaluar y sustentar las decisiones que se toman, en gobiernos anteriores era “no va porque no va y no hay marcha atrás”, ahora vemos que sí hay voluntad de replantear, pero el costo es alto y la postura del presidente no convence porque pareciera que su “Programa Integral de Bienestar” tuviera un propósito más clientelar y populista que necesario y óptimo, como señala Edna Jaime en su artículo en El Financiero, para los programas del 2019, se crearon 20 nuevos programas, de ellos uno sujeto a reglas de operación y 19 en subsidios sin reglas de operación, sin formas para medirlos, sin vigilancia y sin evaluación. Hechos para regresar a las épocas priistas en las que los recursos del partido eran extraídos de la discrecionalidad de los programas sociales.

La sociedad civil en nuestro país ha asumido un rol sumamente importante y por desgracia no siempre reconocido e incluso menospreciado por el pueblo. En México gracias a la sociedad civil se han construido instituciones democráticas, organismos autónomos, se ha avanzado en el reconocimiento de derechos humanos de los grupos en situación de vulnerabilidad, se han señalado actos de corrupción del gobierno, se ha dado marcha atrás a reformas y leyes que contravienen derechos humanos o intereses públicos y se ha protegido a los grupos históricamente excluidos como las mujeres, indígenas, afrodescendientes, migrantes, personas LGBT+, personas con adicciones, niños y niñas, personas con discapacidad, etc.

El presidente tiene que entender que descalificar a la sociedad civil no le beneficia, no son una oposición que le dice no a todo, que en cambio es un contrapeso con un papel constructivo y plural en pro de la democracia, logran equilibrar el terreno político y velar por los intereses de todos y todas, formar autocrítica y avanzar un poco hacia aquello que algunos llaman democracia pero que, en México, no hemos tenido la fortuna de conocer. Las OSC empoderan a los ciudadanos y las ciudadanas, los y las vuelven elementos activos de la sociedad, atienden y resuelven necesidades de una forma más efectiva de la que el gobierno pudiera hacer al estar integrada por gente con mayores estudios y expertise en los temas que trabajan, los vuelve exigentes y los hace personas organizadas. Tenemos el ejemplo de lo sucedido con la Guardia Nacional Civil, los miembros de la sociedad civil, organizados y organizadas por medio de un colectivo -denominado Seguridad Sin Guerra-, otorgaron un dictamen que fue el que el Senado aprobó -aunque algunos digan que su labor es una mentira-, ellos y ellas pidieron y se les otorgó el parlamento abierto y estuvieron presentes y presionando a los legisladores y legisladoras para que la Guardia Nacional no fuera militar.

AMLO pareciera preferir una sociedad pasiva y permisiva que consienta sus actos sin oponerse, una sociedad aletargada que aclame a su presidente a pesar de todo, que lo vitoree y legitime -como si se pudiera aún más-. Utiliza el populismo para aglutinar la pluralidad de perspectivas como un enemigo a vencer y así aniquilar los contrapesos. La secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval está rotundamente equivocada cuando señala que “AMLO, el Presidente, es el Estado”. No somos una monarquía absoluta, somos un intento de democracia y censurar los contrapesos para buscar la hegemonía nos mete a una decadencia más profunda. El presidente debería permitir que el “pueblo bueno y sabio” cumpla con su rol en la sociedad, que no importa la clase social a la que pertenezcan sus miembros cuando su objetivo busca romper el status quo y velar por la protección de las personas históricamente sesgadas. Debe dejar a un lado su discurso separatista y ortodoxo. Que logre vislumbrar a la sociedad civil con neutralidad, como las rieles que marquen el buen andar de su tren y no como las piedras en su camino.

Algunas organizaciones destacadas:

Data Cívica, Seguridad Sin Guerra, México Evalúa, La Red de Seguridad Ciudadana, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Sin Cuotas Ni Cuates. Fiscalía que Sirva, Mayama AC y Fundación Tuk.

Mención honorifica por Guardia Nacional Civil:

Alejandro Madrazo, Denise Dresser, Catalina Pérez Correa, Jacobo Dayán, Edna Jaime, Elena Azaloa, Juan E. Pardinas, Elissa Alanís, Luis de la Calle, Maite Azuela, Héctor Aguilar Carmín, Mariclaire Acosta, Mario Campos, Lisa Sánchez, María Amparo Casar y María Elena Morera.

Tengo 23 años y estudio derecho. Escribo de lo que me transita desde los derechos humanos. Me interesan los temas de justicia distributiva, políticas públicas y derechos de las personas LGBT+. Lo más importante para mí en este blog, es ofrecer un espacio seguro para todas las personas históricamente discriminadas a las que nunca nos han escuchado.

Considero que es importante cuestionar todo desde el aprendizaje empático y en compañía de una taza de café.

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