Actores transformando emociones: de la comedia al drama

En sus más de 100 años, el cine no ha dejado de evolucionar, y la actuación como elemento de este tampoco se ha detenido. Antes bajo el Hollywood Studio System de los años 20 a los años 50,  los actores, por demanda de los estudios, debían cumplir arquetipos de personalidad en todos sus películas, papeles que mantenían a lo largo de su carrera y que por consecuencia ocasionaba que la percepción del público hacía ellos nunca cambiara.

Con el paso del tiempo y el aumento en la libertad creativa, actores que habían hecho su fama bajo géneros cinematográficos específicos se atrevían a tomar riesgos interpretando papeles distintos a los que acostumbraban. Uno de los casos que siempre resulta más fascinante es cuando un actor de películas de comedia, conocido por actuar en situaciones absurdas o exageradas, decide personificar un papel que no busca generar risas, sino por lo contrario, evocar emociones serias, difíciles o desagradables.

Hay muchos casos donde esta transición se logra con poco éxito y pasa desapercibida. Sin embargo, también hay interpretaciones que han logrado sobresalir y transcender como una de las películas más importantes y aclamadas del actor.

Tenemos el ejemplo de Mary Tyler Moore, quien después de casi dos décadas de ser conocida como humorista en películas y series de televisión, logra su revelación como actriz dramática bajo la brillante dirección de Robert Redford en Ordinary People (1980), película donde interpreta a una madre fría y distante dentro de una familia que se encuentra lidiando con la pérdida de su hijo, actuación que le llevó a conseguir un Globo de Oro el año siguiente.

Un caso más conocido es el de Robin Williams, quien después de iniciar una prolífica carrera como comediante logra una transición igual de exitosa a películas de drama como Good Will Hunting (1997) o One Hour Photo (2002).

Otros caso interesante es el de Jim Carrey, quien después de interpretar papeles como Ace Ventura, Grinch o La Máscara, sorprende con un rango de actuación totalmente distinto al representar a un personaje introvertido que lidia con la tristeza en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004). De igual manera tenemos a Steve Carell, quien se caracterizó como un psicótico mentor de lucha libre en Foxcatcher (2014), papel que le dio su primera nominación al Oscar, o como un ejemplo más reciente a Melissa McCarthy en Can You Ever Forgive Me? (2018).

Todos estos son ejemplos de actores que desafían la norma y que dentro de su enfrentamiento positivo a la vida no tuvieron miedo en mostrar que también existen momentos de vulnerabilidad. Nos demuestra que detrás del entretenimiento y bienestar que un actor puede reflejar en una película, existen también otros sentimientos humanos que el cine te da el medio para transformar.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

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