A veces me siento yo: Moon Knight y la Representación Neurodivergente

La primera vez que pasó, yo estaba en tercero de secundaria, me encontraba ayudando a mi madre a llenar unos formatos de Excel, que involucraban cálculos matemáticos en una tabla. En menos de un segundo, las 30 celdas completadas se volvieron 200 ante mis ojos. No supe qué pasó. Revisé el reloj. Habían pasado poco más de 2 horas de las cuales yo no tenía conocimiento. Esa fue mi primera introducción a la disociación, pero definitivamente no fue la última, ni la más aterradora.

Es un elemento narrativo muy común: Una persona experimenta lagunas mentales, para luego darse cuenta de que en realidad tiene otra personalidad que comete actos atroces de los que la persona no está consciente. Narrativamente, es una forma de dar suspenso, tan sobreutilizada que ya no se siente novedosa, pero en realidad, la “personalidad múltiple” es una afección real que se ha visto terriblemente dañada por los medios de comunicación, que demonizan a las personas neurodivergentes reales que la padecen.

La serie de Moon Knight, recién estrenada en Disney+, aborda el tema del Trastorno de Identidad Disociativa (antiguamente Trastorno de Personalidad Múltiple) como su eje central. Luego de ver el primer episodio, y como alguien que constantemente sufre disociaciones de leves a severas (la última grave ocurriendo hace menos de un mes, durante la cual crucé periférico en hora pico, recobrando el conocimiento mucho después), tengo muchas razones para estar cauteloso, sin embargo, también veo una pequeña señal para tenerle fe a la representación que Moon Knight ofrece.

La disociación es un elemento importante de mi neurodivergencia. En mi adolescencia, conforme mis trastornos progresaban (los síntomas suelen ser más intensos en la adolescencia para la mayoría), las disociaciones tomaron una forma específica.

“Se llamaba Jack y aparecía cada vez que yo me veía al espejo. Observaba cómo mi cara se distorsionaba y Jack hablaba a través del espejo. Mi cuerpo se movía, mi garganta producía sonidos, pero no era yo.  Jack era una persona que me decía que me lastime a mí mismo, que nadie me quiere, que la gente solo me tolera, que todes estaban en mi contra, que lastime a otres.

Yo siempre pude ignorar lo que decía Jack sobre otras personas, pero ignorar lo que decía sobre mí era una tarea titánica. Terminaba hiriéndome, clavándome objetos punzocortantes, mordiendo mis antebrazos hasta sacarme sangre. Tardé muchos años de terapia (y descuido de mi higiene personal), en perder la fobia a los espejos que me causaba la aparición de Jack. Él desapareció luego de un año en medicamentos.

Ahora, Jack nunca fue una personalidad alterna, solo se trataba de un estado disociativo; un momento en el que la mente de una persona se separa de un aspecto importante: eventos específicos, el lugar y tiempo presentes, su propio sentido del yo, su pasado o incluso su sentido de la realidad. La mente se pierde y el cuerpo actúa en automático en la mayoría de las disociaciones. En otras, la mente llena los espacios.

Jack apareció como una combinación de mi separación de mí mismo y de mis alucinaciones y delirios. La primera debido a una combinación de factores biológicos (predisposición natural a disociar) con eventos de vida (trauma), la segunda debido a mis estados de manía por el trastorno bipolar. Pero si Jack era una alucinación que se aparecía específicamente en mis estados disociativos, ¿cuál es la diferencia entre él y una ‘múltiple personalidad’?

La clave está en entender el Trastorno de Identidad Disociativa (TID). Esta condición es uno de muchos trastornos ligados al trauma (como estrés agudo, estrés postraumático, amnesia disociativa, etc.), pero ocurre cuando dicho trauma transcurre en un momento crítico de la infancia durante el desarrollo de la personalidad.

Cuando los diferentes elementos de la persona aún se están integrando, el trauma produce una ruptura y la mente del individuo compartimenta estos elementos de la personalidad en diferentes identidades que se desarrollan como una persona aparte, incluso con la habilidad de tomar el control del cuerpo. Aunque en casos menos severos, las personalidades se presentan como identidades complejas, pero no toman en control de la persona, sino que le dicen qué debe de hacer. Cuando la persona hace caso a una personalidad, su comportamiento es diferente a cuando le hace caso a otra, por lo que se percibe como errático.

Moon Knight inicia presentándonos a Steve Grant, un encargado de una tienda de regalos en un museo que sueña con ser guía de turistas debido a su pasión por la Egiptología. Sin embargo, conforme avanza el episodio se confronta con la realidad de que él es solo una personalidad nacida de Marc Spector, el verdadero “dueño” del cuerpo que toma el control y al hacerlo gana las habilidades del dios egipcio Khonshu, transformándose en el superhéroe Moon Knight.

Marvel Studios. via: SMASH México

La serie hace un buen trabajo en este primer episodio en humanizar a Steve, es más, sus comportamientos son muy característicos de una persona neurodivergente. Dificultad para socializar, tratar de hacer masking para que nadie note sus síntomas (en este caso, lagunas mentales) y una confusión debido a procesos de su mente que no comprende.

Las escenas en las que Steve está ansioso por sentirse transportado de un lugar a otro debido a sus trances disociativos y su miedo a no saber si lo que está viendo es real o no me causaron más tensión y ansiedad de lo que creí.

Me hicieron revivir esos momentos en los que yo disociaba y alucinaba al mismo tiempo; como cuando veía a una compañera de secundaria (con quien no había tenido contacto desde hacía años) en mi salón de prepa diciéndome “No te duermas, la clase es por allá”, solo para desaparecer cuando yo parpadeaba del susto. O cuando sentía que el mundo no era real al caminar por los pasillos de mi escuela y extendía mi mano al aire, mis dedos distorsionando la realidad misma como si los estuviera pasando por agua.

O cuando presencié una figura espectral de cuatro patas galopando en la playa que me hizo temer que, después de cinco años, las alucinaciones habían vuelto. Solamente para descubrir al día siguiente que se trataba de un galgo blanco que se había escapado de una casa lejana y pasó corriendo frente a mí a toda velocidad.

En los cómics, Moon Knight aparece como un estereotipo cuerdista de un superhéroe “loco”, inicialmente se le diagnostica como esquizofrénico y se toma a sus identidades como alucinaciones psicóticas que él elegía adoptar para cumplir ciertas acciones. Sin embargo, en 2005 inicia el gradual, pero significativo cambio de este superhéroe a una figura mucho más respetuosa con la neurodivergencia cuando el escritor Brian Michael Bendis introduce el elemento del TID como su verdadero diagnóstico.

Es hasta el año 2016 cuando el escritor Jeff Lemire da el primer enfoque positivo de la neurodivergencia en la historia de este superhéroe. Durante este arco narrativo, Marc Spector se encuentra confundido porque no sabe si los enemigos contra quienes ha peleado se tratan de las fuerzas del dios egipcio Seth o si en realidad son el personal psiquiátrico y de enfermería de un asilo en el que cree estar atrapado. Khonshu se le aparece y Marc le expresa que tiene miedo de estar loco.

La respuesta de Khonshu es “¿eso importa?, ¿de verdad importa si estás loco? Tu locura es tu regalo Marc. Es lo que te mantuvo vivo. Tienes que dejar de luchar contra ella. Acéptala. Deja que te guíe.” Este es el momento clave en el que el personaje de Moon Knight da un giro de ser un estereotipo negativo a ser un ícono neurodivergente. Moon Knight deja de definirse como una persona rota y empieza a verse como alguien que simplemente experimenta el mundo de manera diferente, la cual trae tanto ventajas como desventajas. No es un héroe a pesar de su trastorno, sino debido a este.

Jeff Lemire, Greg Smallwood/Marvel Comics. via: Polygon

Esta concepción del personaje ha ido creciendo desde que el escritor Max Bemis retoma la serie en 2018, en gran medida porque Bemis es bipolar y puede acercarse al tema con mayor sensibilidad. Así, Moon Knight en el mundo del comic ya no es un héroe cuyo trastorno solo sirve como elemento narrativo o de suspenso, sino un superhéroe más complejo que ha abrazado su neurodivergencia como una parte inseparable de sí mismo.

La serie da a entender desde su primer capítulo que Steve Grant (o quizás Marc Spector, la personalidad núcleo) va a tener un crecimiento similar al de los comics. Pues da en el clavo al humanizar a Steve y hacerlo sentir un neurodivergente real. Sin embargo, también plantea estereotipos negativos desde el principio de los que será muy difícil desprenderse, debido a la naturaleza del personaje.

Para empezar, muestra que el estado disociativo de Steve lo conduce a matar cuando Marc Spector toma el control. El uso en los medios del TID como una receta perfecta para producir un asesino es uno de los estereotipos que más daño le han causado a la comunidad neurodivergente. Desde Fragmentado hasta El Club de la Pelea, siempre se suele mostrar a la personalidad alterna como un asesino que anda suelto cuando el personaje principal pierde el control.

Sin embargo, esto dista mucho de la realidad, solo un 3-5% de los crímenes violentos a nivel mundial son cometidos por personas neurodivergentes. Mientras que la neurodivergencia te hace un 500% más propenso a ser víctima de asesinato. Es más común que seamos víctimas que victimaries.

En el caso del TID sobre todo, esta separación de identidades debido al trauma y sus fugas disociativas hacen a las personas que lo padecen aún más propensas a ser víctimas, siendo bastante usual que el trauma sea un patrón que se repite a lo largo de sus vidas. Además de que las identidades en TID suelen cumplir funciones, como ser protectoras o tranquilizadoras, pero nunca criminales.

Así, personajes como Kevin Wendell Crumb, alias La Horda, en Fragmentado; o Tyler Durden en El Club de la Pelea, no son representativos de las personas que padecen este trastorno. Sin embargo, al ser de los personajes más difundidos, causan un impacto en la gente al punto de que, si una persona real les dijera que padece de TID, la respuesta más común sería el miedo.

Además, un punto crucial de la serie es el hecho de que Steve no está consciente de la existencia de Marc, cuando en realidad es muy frecuente que las diferentes identidades conozcan la existencia de las otras. Es más, normalmente suelen hablar entre sí en la mente de la persona, trabajar juntas para tomar decisiones e incluso hay momentos en los que hay más de una personalidad en control.

Como dato adicional, si bien los medios plantean este trastorno como sumamente raro, la realidad es que entre el 1-2% de la población mundial lo padece. Un porcentaje igual al de la población mundial pelirroja, e incluso menor al de la población con esquizofrenia, que solo se presenta en un 0.55-1% de las personas.

El título de este artículo proviene precisamente del testimonio de una persona con TID, que con esa frase describe lo que se siente experimentar dicho trastorno. Las personas con Identidad Disociativa son gente real con gustos, sueños y aspiraciones (si bien, un poco más y más variables que los del promedio) y con quienes se tiene una deuda histórica en materia de representación.

Si bien es complejo que remuevan la naturaleza violenta de Moon Knight debido a su estatus como antihéroe, un gran paso para Marvel sería el de mostrar una forma adecuada de manejar su trastorno, diferente a las representadas anteriormente en los medios, donde se tiene que “asesinar” a las otras personalidades en un proceso doloroso y traumático para la persona; y más ajustado a la realidad, en la que las soluciones se basan en fusionar los elementos de cada identidad en una sola personalidad, o bien en crear una “multiplicidad funcional” en la que las identidades de la persona convivan y colaboren pacíficamente.

Marvel, impulsada en gran medida por el actor que interpreta a Moon Knight, Oscar Isaac, consultó a expertes para asegurarse de que la representación de este superhéroe sea respetuosa con la neurodivergencia. Hasta ahora hay elementos muy prometedores que me hacen creer que podría ser así, pero también hay puntos clave irremovibles del personaje que me hacen aproximarme a la serie con cautela y no emocionarme demasiado. He sido decepcionado con series cuerdistas antes, espero que esta sea una auténtica excepción.

Soy Rafael Abreu, psicólogo, autista y paciente bipolar que busca eliminar estereotipos negativos sobre la neurodivergencia. Clasificado legalmente como "Discapacitado, más no incapacitado." Me apasionan los temas relacionados a videojuegos, cine, neurodivergencia, discapacidad, la comunidad LGBT+ y DDHH.

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