¿A mayor migración menor calidad de vida?

Desde la implementación de las políticas a favor de la migración proveniente de nuestra frontera sur, el debate de los perjuicios económicos y sociales apareció en la escena para dividir las opiniones entre aquellos que piden congruencia en las acciones de nuestras dos fronteras y otros que se niegan a abrir la frontera sur a pesar de nuestra historia en la frontera norte. Derivado de esta discusión, el desarrollo de las acciones tomadas por parte del gobierno mexicano ya ha repercutido en la relación con Estados Unidos a través de una creciente amenaza por imponer un arancel del 5% (o más) a los productos mexicanos. Este hecho claramente ha contribuido a un aumento en las posiciones en contra de la migración del sur, sin embargo, vale la pena analizar si de verdad el impacto migratorio afecta a la economía, a la sociedad y a la política como muchos afirman.

Primero los mexicanos

Un argumento común sobre el tema en cuestión es aquel que afirma que, mientras el flujo migratorio proveniente del sur crezca y se establezca en México, las posibilidades de conseguir empleo para los mexicanos se reducirán. Este hecho podría ser fundamentalmente cierto si en nuestro país tuviéramos un problema de desempleo, sin embargo, muchas veces solemos confundir el desempleo con un trabajo bien remunerado. Hoy en día, México tiene una tasa de desempleo de 3.3%, la cual, a pesar de afectar a un conjunto de familias, no es considerablemente alta para los efectos de migración.

Un problema que sí es bastante considerable para el tema es el trabajo mal remunerado; pues, la estructura del mercado laboral en México tiene registrado que, del total de empleos, el 60% son trabajos informales. Es decir, aquellos que no cuentan con prestaciones establecidas por ley, como acceso al crédito o seguridad social. Es en este aspecto, según el INEGI, que el total de empleos informales aporta menos de la mitad de la productividad en el país (a pesar de tener un 60% en el mercado laboral), por lo que es indiscutible que hay una correlación entre el trabajo formal y la mejora en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias.

Bajo este panorama, la apertura a la migración podría implicar mayores retos para un mercado laboral altamente informal, sin embargo, cabe recalcar, la oportunidad de empleo en México no se vería repercutida de forma notoria por los flujos migratorios, puesto que las deficiencias en la estructura de este mercado parten del nivel institucional, es decir, de los incentivos generados por las leyes. De esta forma, la mano de obra que arribe al país puede aportar una mayor productividad, mayores recursos (por capital humano y por recaudación tributaria) y competitividad si se toman las medidas necesarias para construir incentivos encaminados a la formalidad.

¿Para qué las fronteras?

En 1648 se consolidó la Paz de Westfalia, la cual concluía el proceso de la guerra de los Treinta Años en Alemania y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos. Este acto dio inicio a la importancia de la integridad territorial para la conformación de un Estado Nación y para la protección de la soberanía de los países europeos, por lo que, a raíz de este punto, en la historia las fronteras cobraron un mayor sentido en la identidad de cada país.

Es a través de estos pilares en donde el fin de las fronteras rebasa la intención de separar culturas, pues buscan proteger lo que conocemos como soberanía nacional. Es en este contexto donde el acceso de extranjeros al país puede resultar controversial para nuestro pensamiento, ya que, visto desde un panorama como en la Paz de Westfalia, se está violando el perímetro que nos brinda nuestra distinción como un Estado Nación. Así, este tipo de argumentos se agravan al introducir elementos como un aumento de la delincuencia propiciado por los inmigrantes.

Analicemos. Si bien no es fácil medir la exportación o importación de actos delictivos, lo más sencillo es recurrir a los porcentajes, y para ello centrémonos en el país más conflictuado por el tema: Estados Unidos. Según datos de CNN menos del 6% de la población en prisiones locales y federales no son ciudadanos de EEUU. Así mismo, solo en el ámbito federal, 21% de los reclusos son extranjeros (ilegalmente viviendo en EEUU). Sin embargo, la gran mayoría de éstos se encuentran en tal situación por delitos relacionados con la inmigración como la entrada ilegal después de ser expulsado del país. Es por estas razones que un control adecuado del ingreso de personas a diferentes países puede evitar daños a la cohesión social.

El pastel se divide en más partes

Es común pensar que el aumento de la población trae consigo un menor reparto de la riqueza para cada individuo. Esta afirmación es cierta solo de forma parcial, pues en realidad si un país receptor de inmigrantes aprovecha tal capital humano como factor de crecimiento económico, entonces el pastel, si bien se divide en más partes, también crece, de forma que la riqueza de una economía se puede ver beneficiada incluso por un crecimiento sostenido (si se aprovechan las políticas correctas para tal hecho).

Aunado a lo anterior, normalmente la mayor parte de la población migrante es joven, por lo que sus años de vida productivos pueden ser aprovechados para beneficio de la economía. Y no solo eso, la gran parte de los trabajos destinados a este sector está enfocado en el campo y en las labores de cuidado, los cuales proveen de mejores recursos a los habitantes de un país si estos son aprovechados en las vías eficientes y correctas; por ejemplo, proveyendo seguridad alimentaria en la producción de más alimentos.

 

Fuentes consultadas:

https://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/hernan-gomez-bruera/nacion/2017/02/24/10-beneficios-de-la-migracion

https://cnnespanol.cnn.com/2018/11/03/la-inmigracion-aumenta-el-crimen-esto-dicen-los-datos-al-respecto/

https://www.inegi.org.mx/temas/empleo/

Rodrigo Núñez, 21 años.

Estudiante de economía en el ITAM y derecho en la UNAM, coordinador del área de transparencia del Centro de Estudios Alonso Lujambio y asistente de investigación del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Escribo sobre economía, derecho e historia.

Me interesan los deportes y la política.

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