8M y el feminismo solemne

Escrito por Artemisa R (Rubí García)

Ante los reclamos de que el 8M no es “otro Pride”, no se nos olvide, que las mujeres somos diversas. Lo somos todo el año y nuestra condición nos enfrenta a retos en nuestro día a día como madres solteras, madres lesbianas, mujeres trans, mujeres racializadas, mujeres con discapacidad, neurodivergentes, afromexicanas, adultas mayores, no normativas… todas existimos, resistimos y subsistimos. No necesitamos el permiso de un club de académicas blancas para reivindicar esos espacios, no nos importa incomodarlas con nuestra existencia.

El 8M 2022 se percibe distinto, después de conmemoraciones pasadas donde la norma era el separatismo y la violencia transfóbica por parte de cierto sector del feminismo.

Este año, se siente como una bocanada de aire fresco el encontrar tantas colectivas que están posicionando desde una postura interseccional, entendiendo que si bien, la opresión basada en el sexo es una realidad que no se puede negar, no es la única violencia que sufrimos las mujeres, en muchos otros casos, el clasismo, el racismo, la violencia económica, la transfobia y la desigualdad estructural, son para muchas compañeras aún más graves y dolorosas.

“Debate” excluyente

El “debate” desde el feminismo excluyente y antiderechos no se enfoca en la crítica a los sistemas de relaciones patriarcales en que nos desenvolvemos ni en un análisis crítico de las mismas, en donde la violencia patriarcal la ejercen personas, por lo que las mujeres al ser personas, podemos por un lado ser violentadas y a la vez violentar a otros, otras y otres.

Este debate de se enfoca en el separatismo, entregar la credencial simbólica de quién es “feminista” y quien no, quién merece derechos y quien no, quién es mujer y quién no. 

Dicho “debate” casualmente es muy cómodo para el sistema, para las élites en el poder y para el sector más conservador de la sociedad, porque al inventar un enemigo imaginario perdemos el foco de que el feminismo es un movimiento político que no busca quitarle derechos de otras mujeres ni a las personas con capacidad de gestar/menstruar.

Un claro ejemplo de lo anterior es una “feminista” que hace cosplay de los pueblos originarios con una plumita en la cabeza, que denomina a la diversidad como “fuerzas obscuras del neopatriarcado”.

Por un 8M incluyente

Al ser el 8M una conmemoración de las Mujeres Trabajadoras, el feminismo radical y transexcluyente olvida que el trabajo no es otra cosa que “comerciar” con nuestras cuerpas, nuestro tiempo y nuestras habilidades a cambio de una remuneración económica que se realiza de manera consciente y voluntaria entre personas o instituciones.

Por lo tanto, trabajadoras sexuales, trabajadoras del hogar, obreras, nenis, emprendedoras, estamos incluidas y marcharemos sin miedo quienes podamos asistir, ya que muchas compañeras conmemorarán la fecha trabajando, porque en muchas ocasiones, el día que no laboran, no comen.

No debemos olvidar que muchos hombres marchan en el 8M por sus víctimas de feminicidio, es indignante que el feminismo radical y transexcluyente no termine de entender que la violencia patriarcal nos afecta a todas, todos y todes; a los padres, hijos, hermanos, esposos, de mujeres asesinadas que, esta fecha, marchan para exigir justicia y visibilizar sus casos ya que muchos de ellos permanecen en la impunidad, merecen todo nuestro respeto, empatía y apoyo.

También es importante reconocer en esta fecha que el 8M incluye a todas las mujeres, incluso aquellas que no se asumen como feministas, pero que con sus acciones, ya sea su activismo y labor a favor de los DDHH, las madres trabajadoras que sacan adelante a sus hijes, las amas de casa (tan despreciadas por el feminismo blanco) que requieren una justa reivindicación, ya que su trabajo de cuidados no remunerado no es menos digno que el de cualquier académica,  ejecutiva o dramaturga de apellido extranjero, las madres buscadoras, los colectivos que buscan justicia para las víctimas de feminicidios en Juárez, las cuales sin ningún escrúpulo, Terfs y feministas radicales instrumentalizan de una manera retorcida para justificar su transfobia.

Todas las mujeres

Si bien es cierto que la matriz de opresiones nos impacta a todas de maneras distintas y ninguna mujer tiene una vivencia igual a otra ni siquiera en contextos similares, sería un excelente ejercicio de autocrítica el intentar empatizar con aquellas que viven violencias diferentes a las nuestras, reconocer nuestros privilegios, así como reconocemos las causas que nos agobian, puede abrir nuestro panorama para reconocernos en otras experiencias de vida, en otras luchas. 

Me gustaría hacer un llamado a las hermanas trans, que durante mucho tiempo nos vimos acuerpadas y apoyadas por los feminismos, trabajando en conjunto para no dejar atrás a nadie (tanto es así que las leyes de Identidad de Género no habrían sido posibles sin nuestras compañeras feministas) pero que, debido a un sector infiltrado por la derecha, dejamos de sentir este movimiento como un espacio seguro del cual nos alejamos para evitar violencias simbólicas o hasta físicas.

A todas las hermanas trans quiero decirles que la lucha continúa, desde el feminismo o fuera del mismo, nuestra existencia y vivencias son valiosas y ahora más que nunca debemos tener empatía, apoyo y resiliencia, hemos avanzado en muchos aspectos, pero debemos hacer lo posible para que las nuevas generaciones de niñas, adolescentes y mujeres trans tengan espacios, visibilidad, voz y orgullo de ser.

A nuestras compañeras feministas y no feministas, es hora de enfrentar juntas los discursos de odio dentro y fuera del movimiento, el odio es como un incendio, si lo dejamos crecer al final de cuentas nos alcanzará a todas, las trans somos el objetivo más visible, el enemigo imaginario más accesible para la derecha e incluso la izquierda “progresista”, no nos dejen solas, acuerpen, apoyen a sus compañeras, amigas, hermanas, hijas trans, juntas con nuestras diferencias pero con objetivos comunes somos más fuertes, al final esa es nuestra cualidad más poderosa. Considero que en esta fecha debemos tomarnos un momento para reflexionar sobre el por qué nos asumimos como feministas, así como nuestras motivaciones, ¿qué intentamos cambiar o mejorar? ¿Hacia dónde van dirigidos nuestros esfuerzos? ¿Qué objetivos buscamos lograr mediante el feminismo? Hacernos esos cuestionamientos puede ayudarnos a encontrar la brújula, ser estratégicas en nuestras metas, poder gastar nuestro tiempo y energía en esas batallas que vale la pena librar, así como dejar fuera aquellas que no necesitamos pelear.


Artemisa R (Rubí García) es una mujer trans, michoacana en Cdmx, transfeminista no académica, antipunitivista, Estudiante de Derecho, Contadora Pública, Miembra del Observatorio Contra los Discursos de Odio, Coordinadora de Seguridad de la Marcha Contra Los Discursos de Odio 28M2022, catlover, cinéfila, amante de la moda vintage.

Twitter: @ArtemisRofocale  Instagram: @artemisa_rofocale

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