4 cosas que aprendí viendo películas de mujeres por un año

– Gina Güemes

A principios de este año, después de que Greta Gerwig, Céline Sciamma y Lulu Wang fueran ignoradas en las premiaciones Hollywoodenses, me propuse ver más allá de lo que esta industria parece querer que veamos decidí y ver más películas realizadas y protagonizadas por mujeres. 

Como guía, usando la plataforma de Letterboxd, me hice una lista de 75 películas que no hubiera visto antes que abarcaran varios géneros: comedias, de acción, romances, extranjeras, documentales, etc. y que cumplieran con una o varias de estas características: ser dirigidas por mujeres, escritas por mujeres, y/o protagonizadas por mujeres (aunque fueran dirigidas/escritas por hombres). 

Las he recolectado bajo el término general de “películas de mujeres”, y estando ya a finales de septiembre, he llegado a ciertas conclusiones y aprendizajes acerca de la manera en que vemos (o no) las “pelóculas de mujeres” que creo importante compartir, con la esperanza de que más personas se lleguen a interesar en voltear a ver a estas cineastas y protagonistas y logren ver el valor que hay en ellas.

4 cosas que aprendí viendo películas de mujeres por un año

4 cosas que aprendí viendo películas de mujeres por un año

No son fácilmente accesibles para el público 

Toco este punto primero porque no me es posible predicarles que vayan y hagan el esfuerzo por ver películas de mujeres, pues por experiencia propia he descubierto que no es tan fácil como suena. 

De las 75 películas, sólo 19 de ellas las he logrado encontrar incluídas en servicios de streaming a lo largo del año, y solo 9 de ellas son películas dirigidas por mujeres; el resto entran en la categoría de “películas sobre mujeres dirigidas por hombres”.

Alcancé a ver algunas en el cine antes de que comenzara la pandemia; otras pude rentarlas en internet, (pero, siendo honestos, pocas personas pagan por ver una película rentada si cuentan con una enorme variedad de otras películas en Netflix, Prime u otros). Y aunque me negué lo más que pude, el resto de las películas tuve que encontrarlas en “medios alternativos”, lo cual significa que no pude apoyarlas económicamente, que era uno de mis objetivos.

Esto nos habla de un profundo e indignante problema de distribución de historias femeninas contadas por mujeres. Si bien existen otras películas dirigidas por mujeres en estas plataformas, ¿realmente es aceptable que de 75 películas escogidas “al dedazo” no haya podido encontrar ni cerca de la mitad?

¿Cómo podemos esperar que las audiencias conozcan más y abran su panorama cinematográfico fuera del Hollywood dominado por hombres si este cine no es accesible a ellas, ni siquiera pagando extra por acceder a catálogos aparentemente interminables de películas? Esta inaccesibilidad solo continúa perpetuando la ilusión de que la gente no está interesada en historias femeninas, y que darles oportunidades a sus voces supone un peligro económico para los estudios. 

Las películas extranjeras están muchos años adelantadas

No solo en cantidad sino en calidad. Si bien México no escasea de mujeres directoras, éstas suelen ser ignoradas, y las películas que llegan a producción pocas veces salen de lo que hemos llegado a esperar de una película de mujeres.

Una de las películas que más me llamó la atención descubrir se llama “Marianne and Juliane” (“Die Bleierne Zeit” en el alemán original), dirigida por una Margarethe von Trotta. Esta película del año 1981 narra la historia de dos hermanas que comparten la lucha por los derechos de las mujeres (específicamente del aborto), pero que difieren en su forma de luchar: una es reportera y pacifista; la otra opta por protestas directas y violentas e incluso es enviada a prisión por sus acciones. ¿No les parece que esta película podría estar ambientada en México 2020? ¡Y aún así sería controversial!

Este es sólo un ejemplo de que el cine fuera de México tiene una riqueza de temas e historias maravillosas que lamentablemente aquí se considerarían tabú o, peor incluso, no relevantes. Así que no sólo hacen falta historias femeninas, sino historias femeninas que rompan el molde y no tengan miedo de explorar temáticas difíciles y variadas.

No hay nada como sentirse vista en una historia ajena

Recuerdo cuando fui al cine a ver Wonder Woman y, sin saber porqué, me salieron lágrimas de emoción en la escena de ‘No Man’s Land’. Ahora comprendo que esa escena, y esa película, fueron un parteaguas para mí y muches fans del cine, ya que por primera vez veíamos en pantalla grande a una superheroína haciendo ella sola lo que los hombres llevan haciendo por décadas en el cine: ser poderosas y autosuficientes, sin remordimientos, dudas y sin pedir permiso.

He logrado replicar una versión de ese sentimiento con cada película protagonizada (y sobretodo escrita) por una mujer: cuando me doy cuenta que no estoy sola, que mis experiencias personales son también una experiencia colectiva, que mi historia también vale la pena ser contada y escuchada. 

Después de casi un año disfrutando películas de mujeres, mi perspectiva y mis expectativas de las películas de hombres han dado un giro de 180°: no puedo mirar con los mismos ojos la manera en que las mujeres son tratadas en películas de hombres. He descubierto que como audiencia me merezco más, y que existen talentosísimas cineastas que pueden dármelo. No, dárnoslo a todas.

Aún hace falta mucho por hacer

Aunque sin duda hemos logrado avanzar enormemente en representación, aún no hemos llegado a un punto en el que sinceramente podemos decir que existe equidad en la manera en que las historias de hombres, de mujeres y otros géneros son contadas tanto en calidad como en cantidad.

Salirnos de los clichés, darle voz a mujeres de color y mujeres trans, atrevernos a tomar nuestro lugar en las pantallas, contar quiénes y cómo somos, sin embellecer ni romantizar las experiencias crudas y reales que vivimos. 

Todo esto y mucho más nos lo debemos después de años de recibir sin cuestionarnos lo que Hollywood y les cineastas nos ofrecen. Invito a todes les que se identifiquen como mujeres a intentar ver más historias de mujeres en las películas que consumen, cuestionarse porqué no son más comunes y, sobre todo, exigir que lo sean. Porque ahora puedo asegurarles que lo merecemos. 

Por si les interesa, les comparto el link de la lista de Letterboxd donde están las películas que incluí para ver este año.

¡Lee a las invitadas e invitados de YucaPost!

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