La burocratización de la medicina

La primera vacuna fue hecha por Edward Jenner en 1796. Jenner logró crear la primera vacuna contra la viruela luego de darse cuenta que las personas que trabajaban con vacas contraían la viruela bovina –no letal en humanos- y estas mismas personas nunca enfermaban de la viruela humana con alta mortalidad. Es decir, Jenner descubrió una inmunidad cruzada entre los dos tipos de viruela.

Antes de desarrollar la vacuna, Jenner experimentó con varias personas, logrando en muchos casos resultados fatales, motivo por el cual fue catalogado como loco y arrestado. Una vez liberado Jenner experimentó con su propio hijo de 8 años: primero le inyectó pus de las heridas de las personas infectadas con la viruela bovina y después de unos meses lo inyectó con pus de las heridas de personas infectadas por la viruela humana. Su hijo no enfermó y fue así que Jenner logró crear la primera vacuna.

Jenner creó la primera vacuna en una época en la que el humano apenas había descubierto la electricidad y no le había dado un uso. Las personas podían morir por una simple caries dental o una apendicitis. No existían los antibióticos y las medicinas de la época utilizaban componentes como el mercurio, elemento altamente tóxico para el ser humano.

La viruela arrasó civilizaciones completas como la Azteca, acabando con cerca del 90% de su población.

Mucho ha cambiado desde esa época y los avances tecnológicos han sido enormes desde entonces. La humanidad ha controlado el átomo, conquistado el espacio y erradicado enfermedades como la viruela y la polio. Existen vacunas y medicamentos para prácticamente cualquier enfermedad.

¿Por qué con todos estos avances no tenemos medicamentos ni vacunas para hacerle frente a una enfermedad como el Coronavirus a casi un año de surgir el primer brote?

No se trata de un problema técnico porque la humanidad cuenta con las herramientas necesarias para hacerle frente a una enfermedad como esta. Prueba de esto es que hay cerca de 200 vacunas en desarrollo usando diversas técnicas y muchas de estas vacunas ya han demostrado que otorgan una inmunidad contra la enfermedad en estudios a pequeña y mediana escala con humanos. De igual forma, alrededor del mundo se están desarrollando varios medicamentos para tratar la enfermedad que utilizan diversos enfoques y técnicas.

El Afivavir es un medicamento desarrollado por el ministerio de salud ruso para tratar el Coronavirus. Sin embargo, no cuenta con los permisos para ser utilizado fuera de Rusia.

¿Por qué no podemos utilizar estas vacunas y medicamentos si ya han demostrado cierta efectividad contra la enfermedad?

No podemos utilizar las vacunas ni los medicamentos desarrollados debido a que todavía no han pasado las pruebas que exige la ley de diversos países. No podemos vacunar a alguien contra el Coronavirus con cualquier vacuna que demuestre que otorga inmunidad porque no sabemos qué efectos secundarios pueda tener. Los efectos secundarios pueden ir desde una simple fiebre por unos días hasta contraer un cuadro grave y mortal de la enfermedad. Es ahí cuando debemos reflexionar: ¿Estamos dispuestos a seguir esperando hasta obtener una vacuna perfecta que no ocasione ningún efecto secundario? Mientras seguimos desarrollando esa vacuna perfecta, la enfermedad sigue matando a miles de personas alrededor del mundo. A la fecha que escribo este artículo han muerto más de 600,000 personas alrededor del mundo y más de 30,000 sólo en México.

Sí, los efectos secundarios de la vacuna pueden provocar la muerte a un pequeño porcentaje de las personas vacunadas, las cuales seguirán siendo muertes muy lamentables, pero esas muertes son ínfimas si las comparamos con las proyecciones de las muertes que ocurrirán con el panorama actual sin vacuna. Sólo en México se espera que para octubre hayan muerto más de 90,000 personas por la enfermedad según las proyecciones de la ONU.

Es así como a los gobiernos les queda elegir entre dos opciones: Relajar los estándares y revisiones para otorgar el permiso de fabricación y comercialización a las vacunas actuales -lo que implica afrontar la muerte de un pequeño porcentaje de las personas vacunadas- o continuar con las medidas actuales y afrontar la muerte de cientos de miles de personas los próximos meses en lo que se logra desarrollar una vacuna “perfecta”.

Soy estudiante de la carrera de administración en el ITAM. Me gusta todo lo relacionado con la política, economía y negocios.

2 respuestas a «La burocratización de la medicina»

  1. Sin duda, la muerte de decenas de miles de personas en México, como en otros países, es una falla sistémica grave y lamentable, que no quiero menospreciar. Sin embargo me parece que esta publicación esta cayendo en una falla grave al asumir que los efectos de una vacuna con distribución masiva solo afectarían a un pequeño porcentaje. El hecho continua siendo que solo una proporción pequeña de la población ha estado expuesta al virus (mundial y en México), a comparación con el 70-80% que se tendría que vacunar para tener una «inmunidad de rebaño» efectiva. Por ello, una vacuna imperfecta podría dejar a millones muertos o sufriendo de daños irreparables a nivel mundial, a comparación de las 600,000 muertes de la enfermedad hasta ahora.
    Con cualquier nueva medicina, se tienen que realizar nuevas pruebas no por una «burocratización de la medicina», sino por una serie de regulaciones tanto éticas como científicas que son necesarias para cerciorarse de que la vacuna siquiera sea eficaz a largo plazo. Malas vacunas incluso han causado epidemias de enfermedades como polio (i.e. el incidente de Cutter en 1955), por lo que entre estos supuestos efectos secundarios» podría estar la re-introducción del virus a comunidades que ya no tenían transmisión comunitaria. El hecho es que muchas empresas privadas y países ya están extraditando la elaboración de una vacuna lo más posible, y se me hace bastante ingenuo reducir todo el problema a una elección entre regulaciones y una supuesta solución.

  2. Considero que es importantísimo enfocar y conjugar los dos aspectos importantes esperar a una vacuna confiable y utilizar métodos alternativos de prevención y cura esto último también debería ser competencia del gobierno y la iniciativa privada

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