¿Generación de cristal? Ok boomer

Se dice mucho que nuestra generación es “de cristal”, que “nos ofendemos por todo” y “ya no se pude decir nada”. Las personas que están convencidas de esto se niegan a ver que lo que realmente ofende son… cosas ofensivas, y es cuando decidimos alzar la voz ante ello que se nos tacha de hipersensibles y que no aguantamos nada, cuando al final, a quienes parece molestar que manifestemos nuestra inconformidad es a la gente que dice que nos enojamos por todo.

Aquellas personas para las que según todo nos ofende, son las mismas que hacen un escándalo si alguien dice nosotres, todes o incluso cuando se emplea el desdoblamiento todas y todos, si se habla en femenino para referirse a un grupo en el que igual hay hombres (¿acaso nadie piensa en ellos?), etc.; porque es terrible que no le estemos haciendo caso a la Real Academia Española que no acepta la propuesta de pronombre neutro ni el femenino genérico.

El que se refiera a nuestra generación como la “de cristal” viene por parte de personas conservadoras, al menos hasta donde me ha tocado ver. No es ninguna sorpresa, considerando que son estos grupos los que cuentan con ciertos privilegios en la sociedad y se niegan a perderlos, a quienes más incomodan discursos que confrontan la actual hegemonía.

Muchas de estas personas son de las generaciones de nuestras mamás y papás o más grandes. Y son quienes se enojan si les dices boomer, porque supuestamente es una palabra despectiva les estás “haciendo menos” y es hasta un “crimen de odio”, lo que demuestra que desconocen qué es. La verdad es una tontería que piensen eso, porque las veces que se suele usar es a modo de contestación ante frases como “en mis tiempos sí convivía cara a cara con gente, no como ahora que todo mundo anda en sus teléfonos” y “en mis tiempos te aguantabas y punto”.

Si bien es cierto que el boomer está ligado a personas adultas que justamente entran en la generación de baby boomers (y extendiendo su uso para la generación X), no se emplea para cualquier boomer. También tiene mucho que ver con el tipo de mentalidad con el que se educaron y el que reproduzcan ideas conservadoras y retrógradas. Es decir, no a cualquier baby boomer o de la generación X le dirías boomer, sino que es alguien que comulga con los ideales conservadores. Alguien que se niega a aceptar que la sociedad está en constante cambio y que lo que en su momento no se criticaba, ahora lo estamos viendo de otra forma y no porque estuviese bien en ese entonces, sino porque se ignoraban estas demandas o no se tenía el alcance que se tiene actualmente con los medios de comunicación.

El Urban Dictionary define que la frase «ok boomer» es empleada “cuando un/una baby boomer dice algo estúpido que no puedes ni comenzar a explicar por qué está mal, ya que eso implicaría deconstruir décadas de desinformación e ignorancia, así que no haces mucho caso y le das por su lado”, y es justamente lo que se quiere englobar cuando es utilizada y no es un asunto de discriminación etaria. Incluso ponen un ejemplo: ante la oración “la niñez de ahora es muy alérgica, en mis días comíamos abejas…” respondes “ok boomer”.

Les indigna que se les llame boomers, pero olvidan todas las veces que se ha dicho que “les millennials están arruinando la economía” y mil cosas más que al parecer ya echamos a perder y no estamos haciendo un alboroto por eso. Sabemos que los encabezados que hacen referencia a las industrias que estamos “matando” carecen de un análisis certero e ignoran el entorno al que nos enfrentamos en el ámbito laboral y económico. Nos tratan de forma condescendiente y se tapan los ojos ante el contexto en el que nos encontramos.

Todo esto viene a que es curioso que seamos nosotres la “generación de cristal” por negarnos a aguantar más la discriminación tan evidente dirigida a grupos marginados, por no quedarnos en silencio cuando notamos algún tipo de violencia en el lenguaje o los discursos, por preocuparnos hasta cuándo tendremos que trabajar ya que no contaremos con un fondo de ahorro ni jubilación. En resumidas cuentas: por levantar la voz e inquietarnos por todo aquello que nos interpela. Por eso somos la “generación de cristal”, pero no les boomers, quienes se ofenden si te refieres así y parece que les llega más esa palabra que directamente decirles racistas o misóginos.

Si nos quejamos de este tipo de cosas no es porque un día nos paramos y de la nada decidimos que una conducta aleatoria era, por ejemplo, transfóbica u homofóbica. Hay todo un proceso detrás, un proceso que suele llevar meses o años de trabajo, de deconstrucción y reconstrucción de ideas. Tras haber crecido en un país tan misógino, homofóbico, racista, clasista y demás como lo es México, ¿realmente es tan difícil entender que muchas de nuestras actitudes y “chistes” con los que nos topamos lo sean?

Esa pregunta es bastante retórica, pues las personas adultas, así como jóvenes que niegan lo dañino de estos discursos discriminatorios en la sociedad, ven como una exageración de nuestra parte que se denuncien estas posturas porque en sus realidades no consideran que existen o por lo menos que no están afectando a nadie. No se detienen a pensar si verdaderamente esa denuncia tiene razón de ser, porque prefieren no confrontar ni cuestionar la forma de pensar que han normalizado.

No conciben que quizá estemos en lo correcto, que quizá tengamos razón y sepamos más de un tema en específico, porque al final de cuentas somos jóvenes, estamos en una etapa de transición y… ¿cómo vamos a corregir o señalar a las personas adultas? ¿O a otros jóvenes quienes parecen no inmutarse por estos asuntos? Nos ven como frágiles incluso por decir que vamos a terapia —cuando es a muchas y muchos boomers a quienes más falta les hace—, que luego es la carta que usan cuando alguien se queja sobre algo discriminatorio (“exageras, ve a terapia a tratar eso”). Somos “muy sensibles” por evidenciar una expresión racista, una conducta transfóbica, un “chiste” sexista, pero no dimensionan el daño que ocasionan esas narrativas.

La verdad, creo que estamos muy lejos de ser la generación de cristal que tanto aseguran que somos; pero si somos “de cristal” por expresar inconformidad con los discursos con los que nos topamos a diario, por querer que los derechos sean realmente derechos y se garanticen para todas las personas, por ya no aguantar más la manera en la que está configurada la sociedad y de habernos dado cuenta de muchas las ideas erróneas con las que crecimos, por buscar un cambio real en el mundo en que nos toca vivir, entonces sí, supongo que la etiqueta nos queda.

Estudio Comunicación Social y prefiero escribir antes que hablar. Considero que es muy importante realmente escuchar a las demás personas para así aprender de ellas.

Me gustan los libros de fantasía y las series de ciencia ficción de los 60’s. La mayoría de mis series favoritas están subestimadas.

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