De la conquista a la colonialidad del poder: claves para entender el pensamiento decolonial

-Karla Gil

Durante la conquista de América, se establecieron jerarquías políticas, económicas, raciales, epistemológicas, religiosas, sociales y de sexo-género que siguen vigentes en la actualidad; dando lugar al colonialismo: un sistema político basado en la conquista y explotación de recursos de una colonia extranjera, estableciendo una relación entre la historia del pasado y la política del presente. ¿Cómo son estas jerarquías? Las que otorgan el poder al hombre europeo, blanco, heterosexual, cisgénero y cristiano.

Citando a uno de los autores más representativos del tema, Aníbal Quijano, en su libro Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina (2014), afirma que: “La globalización en curso es, en primer término, la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial / moderno y eurocentrado como un nuevo patrón de poder mundial”. Es decir, dentro de los procesos históricos de la conquista y la colonización, es donde se fundan los dos ejes principales del nuevo patrón de poder: la raza y la división del trabajo. Y es que el concepto de raza nace en este punto de la historia, pues establece las diferencias entre conquistadores y conquistados, es decir, una supuesta diferencia en la estructura biológica que establecía una relación de superioridad entre seres humanos. Es aquí cuando se determina que la raza blanca es la dominante. La raza india o indígena es la servidumbre -que es la manera en la que los conquistadores se referían a las personas de pueblos originarios: las comunidades mayas, aztecas, incas, mapuches, entre otras- y, finalmente, la raza negra era destinada a la esclavitud.

Sobre esto, Walter Mignolo, en su libro La idea de América (2007), dice que: “La colonización y la justificación para la apropiación de la tierra y la explotación de la mano de obra en el proceso de invención de América requirieron Ia construcción ideológica del racismo”. Cabe destacar que la esclavitud y la división del trabajo eran algo que ya existía antiguamente. Sin embargo, es en este punto de la historia en la que ambos se unifican una vez que nace el concepto de raza. Algunas otras citas importantes sacadas del texto de Mignolo son:

“Si bien es cierto que ya no padecemos la dominación colonial abierta de los modelos español o británico, la lógica de la colonialidad sigue vigente en la «idea» del mundo que se ha construido a través de la modernidad/colonialidad”.

“La relación entre los países industrializados, desarrollados, imperiales y los países en vías de industrialización, subdesarrollados y emergentes es la diferencia colonial”.

¿Ustedes creen que es coincidencia el hecho de que la mayoría de los países más pobres del mundo son países que fueron colonizados?

¿Es coincidencia que una vez privatizada el agua en Chile, la mayor parte de esta pertenece a una empresa española?

¿Es coincidencia que en la Unión Europea esté prohibido construir hoteles frente al mar debido al daño que causan en el ecosistema? Sin embargo, el Caribe Méxicano está lleno de hoteles en la playa que pertenecen a consorcios españoles.

¿Es coincidencia que el tercer mundo sea el símbolo de la naturaleza, la fuente de los recursos naturales, de la maquinaria capitalista que ha puesto al primer mundo a la cabeza en el imaginario sobre la evolución del mundo, lugar de la ciencia y el progreso?

¿Es coincidencia que en América Latina quienes más tienen poder económico y político son personas blancas con apellidos de origen europeo?

¿Es coincidencia que la mayoría de las comunidades de pueblos originarios en Latinoamérica vivan en condiciones de marginación y pobreza?

Nada de esto es coincidencia, todo es consecuencia. A esto se le denomina Colonialidad del poder. Además, es importante recalcar que, una vez que las colonias se independizaron, el poder cayó en las manos de las élites criollas, es decir, personas con descendencia europea que nacieron en el Nuevo Mundo. Estos se encargaron de llevar a cabo distintas prácticas de dominación para generar una nueva identidad cultural, las cuales, según Aníbal Quijano, constaban en:

  1. Apropiarse de los aspectos culturales más aptos para el desarrollo del capitalismo y en beneficio del centro europeo.
  2. Reprimir el resto de los conocimientos, tradiciones y símbolos culturales de los colonizados que no les beneficiaba.
  3. Forzar a los colonizados a aprender parcialmente la cultura de los dominadores en todo lo que fuera útil para la reproducción de la dominación, especialmente en el ámbito religioso.

En su contraparte, de acuerdo con el artículo académico Estudios decoloniales y poscoloniales. Posturas acerca de la modernidad/colonialidad y el eurocentrismo (2017) escrito por las investigadoras: Martha Isabel Gómez Vélez, Dora Cecilia Saldarriaga Grisales, María Claudia López Gil y Lina María Zapata Botero; los estudios decoloniales buscan la deconstrucción de estas múltiples jerarquías hegemónicas impuestas. Estos reconocen que la cultura es un factor determinante para el análisis social, ya que se entrelaza con los procesos de economía política. Por ende, los estudios decoloniales establecen una relación estrecha entre el capitalismo y la cultura.

El pensamiento decolonial es el espacio para la otredad, pues busca darles voz a los conocimientos de “los otros”, quienes han quedado fuera de los parámetros eurocentristas a lo largo de la historia. Así mismo, cuestionan las epistemologías hegemónicas y plantean otras alternativas de conocimiento. Por lo tanto, la decolonialidad es una práctica contra-epistemológica de los saberes, es decir, que va a contracorriente de las formas de conocimiento preestablecidas. Otro de sus objetivos es deconstruir las relaciones de poder de la colonialidad, presentando alternativas que muestran los efectos negativos del poder hegemónico que traen consigo la colonización y la colonialidad en el poder, en el saber y en el ser.

En conclusión, la perspectiva decolonial es un intento de reescribir la historia desde otra perspectiva, diferente a la eurocentrista que por muchos años ha predominado. Finalmente, el pensamiento decolonial es el camino hacia la construcción y/o creación de nuevas formas de existencias, conocimientos y de poder que permitan el surgimiento de sociedades distintas.

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