El existencialismo de Sartre y la responsabilidad del hombre

Cuando una persona se pregunta el significado de la vida suele filosofar casi totalmente en torno a la experiencia subjetiva que tiene con su propia vida. Encontrarle un significado a la vida es una tarea que en nuestros días se convierte en algo meramente personal: es el cúmulo de nuestras experiencias, conocimientos, frustraciones y deseos. Aunque no siempre el significado de la vida humana fue dado casi exclusivamente por una subjetividad, es un pensamiento cada vez más arraigado en la sociedad moderna. Parte de este pensamiento surge de una de las corrientes filosóficas más en boga de los últimos tiempos: el existencialismo.

La palabra «existencialismo» es una palabra un tanto imponente y a la vez vaga; entre sus principales expositores hay una diferencia muy grande, e incluso, algunos como Martin Heidegger no se considerarán a ellos mismos como existencialistas. Para Eusebi Colomer es mejor hablar de una filosofía de la existencia, la cual tiene dos fundamentos principales: la escuela representada por S. Kierkegaard y la fenomenología, rama de la filosofía usada de manera contemporánea por Edmund Husserl. Kierkegaard dará un fundamento respecto al contenido de la nueva corriente mientras que el segundo dará el método. En síntesis, se retomará la idea de existencia, pero entendiéndola más como un proyecto dinámico en donde el hombre se va construyendo a sí mismo. El método fenomenológico de Husserl consistirá en suspender todo juicio –independientemente de si es verdadero o falso- para centrarse en el fenómeno; se pone entre paréntesis la realidad en sí misma para poder ver el fenómeno en sí. Heidegger, discípulo de Husserl, proyectará parte de su filosofía tomando estas referencias; sin embargo, su análisis existencial lo llevará posteriormente a formular una filosofía del ser. La filosofía de la existencia –de modo general– se centrará menos en el conocimiento conceptual y teórico, y dará un mayor peso a la experiencia individual, la cual nos llevará, eventualmente, a un conocimiento universal. [1]

Si bien, como se indicó anteriormente, el existencialismo puede ser una noción un tanto indefinida, el filósofo francés Jean Paul Sartre dictó una conferencia en 1946 acerca del existencialismo y de su relación con el humanismo. La conferencia fue taquigrafiada en uno de los manifiestos más bellos de esta corriente filosófica: en El existencialismo es un humanismo. De manera general, defiende al existencialismo de una serie de reproches que le hacen, acusándola de ser una filosofía que promueve la inacción ante los acontecimiento de la vida, así como una filosofía más bien contemplativa y pasiva. No obstante, la noción que Sartre tiene de esta corriente es la de una solución a los problemas de la vida humana, así como la declaración de que “toda verdad y toda acción implican un medio y una subjetividad humana”.[2] El punto de arranque de esta corriente será el sujeto dentro de su propia individualidad. Comenzando con Kierkegaard –el cual trataremos en artículos posteriores-, todo intento por hacer un sistema general y absoluto que logre explicar la totalidad humana será infructuosa (de ahí su crítica a Hegel), por lo que debemos reconocer la experiencia individual para, a partir de esta, arrancar hacia una comprensión general. Se tiene que ir de lo particular a lo general. Con verdad subjetiva no significa que no existan verdades absolutas, sino que éstas importan en la medida en que el hombre tenga una relación con ellas. Más que conocer la verdad lo importante es crear una relación personal con ella, por lo que no hay verdad si no es para el individuo y en la medida en que vive esta verdad.

El hecho de que el punto de arranque sea la subjetividad humana estará íntimamente relacionado con otra propuesta: la existencia precede a la esencia[3]. La existencia precede a la esencia puesto que el hombre no puede definirse a priori por ningún otro concepto. El ser humano existe antes de poder definirse bajo un concepto, de ahí surge ante él el mundo para posteriormente construirse así mismo.

Esto llevará a uno de los momentos más complicados de la vida humana: la responsabilidad de lo que es. Dado que el hombre primero existe y posteriormente se crea a sí mismo, en él recae toda la responsabilidad de su existencia: con sus acciones no sólo es responsable de él como sujeto particular sino de la humanidad en su totalidad. La acción que cada individuo escoge compromete a la humanidad entera. Esta última noción que Sartre presenta tiene cierto parecido con el imperativo categórico de Kant dado que el hombre debe obrar de manera que esa acción sea congruente si es que fuera una ley universal –aunque para Kant sí existe una naturaleza humana–. Sin embargo, la posibilidad de que el hombre actúe como legislador universal crea que en éste una angustia ante la tremenda responsabilidad de su tarea. La indeterminación del hombre lo hace libre, pero también lo pone en un mundo en donde es responsable de su particular construcción como individuo y de la humanidad.

Otro concepto importante en el existencialismo de Sartre es el de la acción sin esperanza. Aunque la frase “no es necesario tener esperanza para obrar” puede sonar pesimista, es también parte de la reivindicación humanista que el filósofo francés defiende. El compromiso de la acción que el individuo subjetivamente hace es con él mismo y con la humanidad en última instancia; no obstante el dominio de las posibilidades, deberá reconocer que su acción estará limitada a las otras subjetividades humanas que conforman al mundo, y que esto hará que el esfuerzo particular deberá ser el mayor posible pero sin la esperanza de que marche de la mejor manera puesto que escapa el control que cada persona tiene.

Si bien la explicación de existencialismo propuesta por Jean Paul Sartre es un tanto pesimista y deja al  individuo su responsabilidad sobre la vida, es también una propuesta alentadora que lleva a considerar la acción que cada persona toma, ya que esta acción la defina a ella misma y a la humanidad; es ahí en donde aparece la propuesta humanista del filósofo francés.

 

 

Fuentes consultadas:

Colomer, Eusebi. «Heidegger: trayectoria vital y doctrinal.» En El pensamiento alemán de Kant a Heidegger, de Eusebi Colomer, 443-445. Barcelona: Herder, 1990.

Sartre, Jean Paul. El existencialismo es un humanismo. México D.F.: Editores Mexicanos Unidos, 2014.

[1] (Colomer 1990)

[2] (Sartre 2014)

[3] (Sartre 2014)

Estudiante de Economía del ITAM. Filósofo frustrado. Me gustan los temas de religión, filosofía de la historia, ética e historia de la Edad Media. Mi pensador favorito es Immanuel Kant.

Aún me falta mucho por leer y conocer, pero me encantaría releer y reinterpretar algunos filósofos olvidados de la Edad Media, ya que considero que pueden aportar soluciones a la crisis de espiritualidad y exceso de materialismo que vivimos hoy en día.

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