Enfrentar la vida con arte

30 de marzo, 30 de abril, 1 de junio… indefinido. La vida en este momento parece más incierta de lo que era hace unos meses. Aquello que era temporal dejó de serlo. Cada quien se encuentra librando sus batallas mientras intenta adaptarse a una realidad que trae consigo un costo emocional que por momentos nos supera. No obstante, aún dentro de un ambiente hostil existe una cualidad gentil, inherentemente humana, que ningún confinamiento es capaz de arrebatarnos; la capacidad de expresarnos y sentirnos a través del arte.
Y no, cuando digo arte, no me refiero solamente a observar pinturas en un museo. Sentimos el arte cuando bailamos a solas en nuestro cuarto, cuando por las noches nos acorrucamos con la melancolía de una canción. Sentimos arte cuando nos emocionamos con un escrito o nos conmovemos al ver una película y hacemos arte cuando dibujamos, cuando pintamos, cuando escribimos eso que no sabemos decir de otra manera. El arte no es lejano sino que está adherido a nuestra misma humanidad. Es la belleza de la vida a través de nuestros sentidos.
El arte nos enseña a mirar y a comprender el mundo. Cuando estamos heridos o heridas, nos ayuda a expresar lo que llevamos dentro. Lo transformamos, lo comunicamos. Nos volvemos capaces de sentir lo invisible y crearlo.
George Bernard Shaw decía que “los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma”. Tal vez ahora más que nunca necesitamos tomarnos una pausa y examinar nuestro interior. En medio de la ansiedad y estrés que nos provoca esta situación, el arte es una de nuestras mejores herramientas para dejar fluir, para sentir, para expresarnos, para ser.


Uno de los discursos que expresa mejor este sentir es aquel dado por Neil Gaiman en 2012, palabras que creo que ahora cobran aún más sentido:
“A veces la vida es difícil. Las cosas salen mal en la vida, en el amor, en los negocios, en la amistad, en la salud y en todas las otras formas en que la vida puede salir mal. Y cuando las cosas se ponen duras, esto es lo que debes hacer: Haz buen arte. (…) probablemente las cosas se resolverán de alguna manera, eventualmente el tiempo te quitará el dolor, pero eso ni siquiera importa. Haz lo que solo tú puedes hacer mejor que nadie: Haz buen arte. Hazlo en los días malos, y hazlo también en los días buenos.”
En medio de todo lo que sucede, hagamos buen arte.

Me gusta escribir sobre las cosas que me apasionan. El cine es una de ellas.

Psicólogo, yucateco y a veces muy soñador.

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